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Política
Bombardeo de Plaza de Mayo, la peor masacre contra el pueblo
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Domingo, 15 de junio de 2008

Hace 53 años la sinrazón asesinaba cientos de nuestros compatriotas, fue la peor masacre contra argentinos del siglo pasado, 380 muertos, 2000 heridos, y sigue en el olvido de los argentinos.


Hace 53 años, un 16 de junio de 1955 años tenía lugar lo que en la historia se conoce hoy como la masacre perpetrada por la sinrazón y el odio, el artero ataque contra cientos de inocentes argentinos que se habían autoconvocados en Plaza de Mayo y que “cometieron el delito” de ganar el histórico paseo en defensa del gobierno democrático del general Juan Domingo Perón.

El 16 de junio de 1955 quedará en la historia política argentina como el día en que los que desde siempre denostaron al pueblo, odian y desprecian a los trabajadores, los llamados en la jerga popular como “los gorilas y vendepatrias”, mataron a mansalva muchos conciudadanos, buscando como principal objetivo atentar contra la vida del general Juan Domingo Perón, como una clara demostración de ese odio por parte de aquellos que se creyeron y se creen “ salvadores de la Patria” y “ restauradores de la democracia”.

En horas tempranas de ese día, aviones de la Marina de Guerra y “comandos civiles” avanzaron sobre Buenos Aires. Las aeronaves de combates arrojan bombas sobre la Casa de Gobierno, los comandos mataron a todos aquellos que se les cruzaron en el camino. Era la represalia contra el pueblo que no podían disimular.

Un ómnibus con 65 pasajeros, entre ellos muchos niños que iban a la escuela, sufrió el artero ataque, hallando la muerte la totalidad de los que viajaban en el vehículo, Lanzaron más de 9 toneladas de explosivos. Las cifras de muertos y heridos, no se conocen aún en su totalidad, pero la crónica de esa época da cuenta de 300 muertos, 2 mil heridos y 9 personas que quedaron lisiadas para siempre.

Cuando los cabecillas del bombardeo y de la matanza se enteraron que el pueblo estaba dispuesto a recuperar al país, huyeron hacia el Uruguay solicitando asilo político. Fue un ataque a traición de los aviadores navales, a los que luego se plegaron los de la Aeronáutica.

Un periodista norteamericano escribió sobre el tema diciendo” el bombardeo del 16 de junio de 1955 explotó con una fuerza cataclísmica por tanto, sobre la población civil condicionada por un clima de paz y que tenía la confirmada creencia de que semejantes cosas no ocurrían en la Argentina”. Perón rechaza los enfrentamientos y pide que ningún obrero vaya a Plaza de Mayo Los trabajadores salieron a la calle igual al grito de “Perón, Perón”. Muchos de ellos fueron masacrados desde el aire. En horas de la tarde los golpistas, que estaban escondidos en la Secretaría de Marina, despliegan una bandera blanca como si se rendían o que querían dialogar. El general Juan José Valle, fusilado en el mes de junio de 1956, junto a otros militares y civiles, se dirige al lugar a fin de parlamentar. De pronto la bandera blanca es arriada y la delegación es recibida con ráfagas de ametralladora. El pueblo, se agolpó frente al edificio de la Secretaría de Marina. El almirante golpista rogó al jefe del Ejército “intervenga. Mande hombres. Nos rendimos, pero evite que la muchedumbre armada y enfurecida penetre en el edificio”.

Cuando fue recuperado ese lugar, el general Valle le dijo a Perón “mi general, este Ejército no le va a servir para la revolución popular. Arme a la CGT”. No estaba equivocado. Como represalia por los bombardeos, la Catedral Metropolitana y varios templos fueron saqueados e incendiados, trascendiendo que Perón fue excomulgado por el Papa Pío XII, el que nunca tomó una medida similar con Hitler y Mussolini. La historia oficial puso más vehemencia en la quema de las iglesias que en la masacre de civiles luego del bombardeo del 16 de junio.

Perón llama a la pacificación, no se toma revancha, levantando el estado de sitio, dejando en libertad a los detenidos, permitiendo que los enemigos de la Patria utilicen la radio para continuar difundiendo sus mentiras, sus proclamas.
El presidente ofrece su renuncia a la titularidad del Movimiento Peronista, reteniendo la jefatura del Poder Ejecutivo, buscando con ello la reconciliación , cambiando incluso a miembros de su gabinete.

Todo ello fue en vano, radicales, conservadores, nacionalistas, liberales, comunistas, socialistas, exigen la renuncia de Perón. Las tres Fuerzas Armadas están en la conspiración y tres meses después, en septiembre, la “ Revolución Libertadora” derroca al gobierno constitucional, para masacrar y fusilar al pueblo, en aras de la “democracia y de la libertad”, tal como sucedió 21 años después con el Proceso de Reorganización Nacional que mató e hizo “ desaparecer” a más de 30 mil argentinos.

Otros hechos y otras muertes

El atentado del 16 de junio de 1955, no fue el único caso de ataque que la oligarquía, “los traidores y vendepatrias, los gorilas” perpetraran contra el pueblo. El 15 de abril de 1953, se realizaba un acto con Perón como orador. Allí explotaron dos bombas que arrojó como resultado 6 personas muertas, 19 lesionados para siempre y 93 heridos.

El responsable de ese ataque fue el dirigente radical Roque Guillermo Carranza, que fue amnistiado en 1955, ocupando años más tarde el cargo de ministro de Obras y Servicios Públicos del gobierno de Alfonsín y luego, ministro de Defensa.
Previo al 16 de junio, se aprobó la Ley del Divorcio Vincular, que hizo que la jerarquía de la iglesia, con los monseñores Manuel Tato y Ramón Novoa a la cabeza se pusieran en la oposición y el día 11 presidieran una marcha con motivo de la celebración de Corpus Christi. Todo ello fue la antesala de los bombardeos en Plaza de Mayo y después, de la desaparición de miles de argentinos, en la última dictadura militar de 1976.

Los que atacaron al pueblo

Los responsables directos de la matanza en Plaza de Mayo fueron los contralmirante Aníbal Olivieri y Samuel Toranzo Calderón, el vicealmirante Benjamín Gargiulo. Tras la detención de estos jefes, asumió como titular de la Armada, el contralmirante Isaac Francisco Rojas, el paradigma del antiperonismo, siendo éste reivindicado por Carlos Menem, cuando incluso se estrechó con aquél en un abrazo.

El 16 de septiembre de 1955, los golpistas lograron su objetivo; derrocaron a Perón. El general Lonardi se hizo cargo del Gobierno, junto con Rojas y enseguida, en el mes de noviembre, mediante un golpe palaciego, Lonardi fue derrocado, asumiendo el mando del gobierno el general Pedro Eugenio Aramburu, quien junto a Rojas fusiló a militares y civiles el 9 de junio de 1956 en los basurales de José León Suárez, además de proscribir al peronismo, intervenir la CGT y hacer desaparecer el cadáver de Eva Perón. Ese odio se revivió más crudamente dos décadas después.

Entre aquellos que atacaron al pueblo el 16 de junio, figura asimismo el radical Miguel Angel Zavala Ortiz, quien fuera canciller del gobierno del doctor Humberto Illía, el que, desde esa misma función, trabajó para que el gobierno del Brasil detuviera al general Perón en el Aeropuerto del Galeao (Río de Janeiro) e impidiera así que el ex presidente regresara a la Argentina, en 1964. Se incluyen en esa lista, el capitán de fragata Néstor Noriega, el primer piloto que arrojó bombas sobre la Casa de Gobierno, el capitán de corbeta Santiago Sabarots, el comandante aeronáutico Agustín de la Vega, el capitán de corbeta Carlos Celestino Pérez, el primer teniente de la Aeronáutica, Carlos Carus, todos los cuales, junto a Zavalía Ortiz, huyeron al Uruguay, tras fracasar su intento golpista. Se añaden a la nómina Arturo Osorio Arana, Eduardo Señorans, Juan Francisco Guevara, el general Julio Lagos, el contralmirante Carlos Sánchez Sañudo, el capitán Antonio Rial, el general León Bengoa.

La “Revolución Libertadora” contó con el apoyo de Adolfo Vicchi, del Partido Conservador, Américo Ghioldi, del Partido Socialista y Miguel Zabala Ortín, de la Unión Cívica Radical (Unionista).


Domingo, 15 de junio de 2008

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