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Política Homenaje
Adiós Emma, el peronismo queda en deuda con usted
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Domingo, 21 de enero de 2024

Corrientes (21-1-24): Sin haber podido ver con sus propios ojos la renovación generacional de su espacio, en un marco de abstinencia de poder que relegó al peronismo a la categoría de furgón de cola y en un contexto de indiferencia política al que fue empujada por la mueca de lo que alguna vez fue el Partido Justicialista de Corrientes, falleció en silencio Emma Tacta de Romero, la mujer que en los años 70 supo blandir la espada democrática para escoltar a su esposo en el Gobierno Provincial hasta ganar peso propio sin que se hablara de cupos femeninos ni derechos de género.

Foto Surcorrentino: Doña Emma durante la inauguración de las obras en la casa partidaria en Corrientes, cabe destacar que dicho edificio había sido la sede del Partido Justicialista Femenino.
Por José Luis Zampa

En condiciones que no merecía, sin homenajes como los que a viva voz le fueron prodigados a otras figuras de la política, se fue un símbolo del peronismo correntino. Con ella mueren los secretos del poder en los años de plomo, cuando ofició como ariete de una fuerza condenada a la desaparición de sus referentes y militantes, en un tiempo que aprovechó al máximo para graduarse como abogada en la Unne para dar batalla jurídica contra el despotismo dictatorial.

Desaparecen con ella, difuminados en los misterios de su memoria, las conversaciones secretas, los conciliábulos reservados, los acuerdos y desacuerdos con los que debió lidiar en su rol como operadora del PJ para reorganizar al partido hacia la quimera del retorno.

Duermen para siempre con Emma los detalles que le dieron vida y potencia a un PJ que llegó a conducir la provincia con la matriz conservadora de la génesis romerística, pero que, no obstante su origen terrateniente enfocó una mirada sensible hacia los pobres, en sus tiempos como ministra de Acción Social (1973-1976).

El encarcelamiento de su esposo, cuyo nombre fue proscripto hasta el reverdecer cívico de 1983, la transformó en conductora del movimiento en las sombras. Una personalidad férrea y la persistencia de un liderazgo que imponía a través de su sola presencia, le permitieron renovar las esperanzas para una segunda oportunidad en los años 90, pero ya era tarde: su hijo y heredero natural en el campo de la política, Jorge Manuel Romero, por entonces diputado, había padecido un accidente ecuestre que lo condujo a la muerte en 1996.

En su historial queda, tallado en la piedra indeleble de los legados atemporales, aquel encuentro que ella misma diseñó entre Juan Domingo Perón, Carlos Menem y los hermanos Rodríguez Saá. Fue en los 70, cuando mover los hilos de la política significaba un riesgo inconmensurable hasta para la propia vida.

El peronismo -o lo que queda de él- queda en deuda para siempre con ella. Hacía décadas que las puertas de la sede partidaria de la calle Salta no se abrían para recibirla con alfombras rojas, como hubiera correspondido. Muchos de los gruesos errores estratégicos que impidieron el regreso del PJ al poder desde 1973 a esta parte, se hubieran evitado o corregido si alguno de los dirigentes que ocasionalmente tuvieron responsabilidad de mando, hubieran compartido un café con ella. Una vez más, dejaron escapar la oportunidad histórica de aprender de una dama tan sabia como perspicaz. Descanse en paz, Doña Emma.


Domingo, 21 de enero de 2024

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