Jueves, 22 de Enero de 2026
  
22/01/2026 11:25:12
Política Internacional
Trump retrocedió tras la venta masiva de bonos de EEUU que coordinó Europa, no por los "acuerdos" con la OTAN
Compartir en Facebook    Compartir este artículo en Twitter    Compartir este artículo en WhatsApp    Imprimir esta nota
Jueves, 22 de enero de 2026

Davos (22-1-26): Los bonos del Tesoro tuvieron caídas de hasta el 5%, tras las ventas de los fondos europeos, Trump aceptó un acuerdo con Europa por Groenlandia. Trump aflojó con Groenlandia cuando el mercado le mostró los dientes. El giro no lo dictó la OTAN ni Davos. Lo dictó el precio. El mandatario estadounidense recalculó después de la embestida en el mercado de bonos, cuando los rendimientos se tensaron y el "vuelto" del financiamiento empezó a salir más caro.

Por Luciana Glezer

Es sabido que una de las pocas cosas que hace retroceder a Trump es el derrumbe de Wall Street. La jugada europea de coordinar ventas masivas de bonos norteamericanos y así empujar el desplome de su precio, funcionó.

Trump frenó en seco este miércoles su ofensiva sobre Groelandia. Primero anunció que no estaba entre sus planes hacerse de la isla por la fuerza, olvidando la parte de hard way de su reciente amenaza. Y horas después anunció un acuerdo preliminar con la OTAN sobre la isla y anunció que suspenderá los aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el 1 de febrero y que iban a golpear a los aliados europeos.

El límite, una vez más, no vino por convicción sino por castigo. Un fondo de pensiones sueco, Alecta, empezó a deshacerse de bonos del Tesoro de Estados Unidos por la situación política, en un gesto que se leyó como señal de alerta institucional. El anuncio llegó después de que el fondo danés AkademikerPension comunicara que también vendería sus Treasuries.

Los números son grandes, y por eso pesan. Alecta tenía hace un año bonos estadounidenses por unos 100.000 millones de coronas suecas (9.333 millones de euros) y vendió cerca del 80%, según informó la prensa sueca. Administra alrededor de 1,3 billones de coronas suecas (125.000 millones de euros) y cuenta con 2,8 millones de clientes. Es ahorro de clase media nórdica, que huye cuando siente olor a incendio.

"El motivo es el aumento del riesgo asociado a una política estadounidense impredecible bajo Trump", señaló el responsable de inversiones de Alecta, Pablo Bernengo, y sumó, además, el déficit presupuestario creciente, la deuda pública en aumento, y el interés de Trump por Groenlandia, que escaló tensiones globales.

Del lado danés, AkademikerPension también salió con el cuchillo entre los dientes. Gestiona inversiones por 164.000 millones de coronas danesas (unos 22.000 millones de euros) y anunció que planea vender sus bonos del Tesoro. Su CEO, Anders Schelde, sostuvo que el clima político los llevo apretar el botón de salida.

En ese contexto, la frase que circuló como sentencia fue la de Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph: "Estados Unidos ha perdido su credibilidad. Lo único que puede detener al presidente es el mercado global de bonos."

El mercado de bonos de EE.UU. es hoy el verdadero campo de batalla. Japón sube tasas y repatria capitales. China reduce exposición a Treasuries y acumula oro. Rusia ya salió del sistema dólar. No es coordinación. Es convergencia. Menos demanda estructural de deuda estadounidense. Resultado: tasas largas altas, una Fed empujada a sostener liquidez si se rompe algo, y más volatilidad global. Año "entretenido", sí, pero para el que mira desde la tribuna.

La película se vio en los tickets. Tras una fuerte liquidación, el rendimiento del Treasury a 10 años bajó el miércoles a 4,3% (desde máximos de varios meses), mientras el 30 años aflojaba a 4,9% y el 2 años a 3,6%.

Esto ya había pasado. Cuando Wall Street se derrumbó tras las amenazas de aranceles superiores al 100% de Trump para Europa, China y México, el republicano terminó retrocediendo y fue cerrando acuerdos más sensatos. El patrón se repite: el mercado es el único que frena a Trump.

En Davos, Scott Bessent intentó desviar el foco. Dijo que la caída de los bonos de Estados Unidos se produjo por la crisis del mercado de bonos japonés, no por Groenlandia. Señaló que el shock en Japón contagia rendimientos globales.

Y también algo de eso hay. Durante décadas, el mundo se financió con el yen barato. Si Japón paga 4% en la punta larga, el viejo carry trade se achica, se cierra y vende lo que encuentra a mano: acciones, emergentes, y también Treasuries.

Si el ancla global de rendimientos bajos cede, el impacto es sistémico. Suben las tasas largas, sube el costo de capital, y las valuaciones tiemblan.

Y ahí aparece también la Argentina del trumpista Milei. Porque cuando el Treasury se pone áspero, el mundo se pone más estatista por necesidad: los capitales buscan refugio, el financiamiento se encarece y los países endeudados quedan más expuestos. Cada punto que sube la tasa larga en EE.UU. es una piedra más en la mochila del riesgo país.


Jueves, 22 de enero de 2026

Copyright ©2008
Surcorrentino.com.ar
Todos los derechos reservados

DESARROLADO POR:
www.chamigonet.com.ar