Bs. As. (6-2-26): Milei, en medio de sus delirios de parecerse y seguir a pie juntillas lo que hace y dice Donald Trump, se entregó atado de pies y manos en un tratado comercial en donde todas las ventajas benefician a los EEUU tanto en lo comercial como en la exploración de tierras raras, y en perjuicio de la industria nacional, literalmente se bajo los calzoncillos . Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial en el que nuestro país asume 113 obligaciones, mientras que solamente 8 son deberes mutuos y 2 únicamente de EE.UU. El documento oficial, que fue publicado en inglés por la propia embajada norteamericana, no incluye los beneficios que prometió la Cancillería argentina.
Por Vardan Bleyan
La Cancillería, que ni siquiera publicó el texto en español, emitió un comunicado destacando logros que no aparecen en el documento oficial.
Los controles de Estados Unidos serán suficientes para importar
Argentina deberá permitir que las mercancías originarias de Estados Unidos y que cumplan con sus reglamentos técnicos y procedimientos de evaluación, ingresen al país sin revisiones adicionales.
De esta manera, la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), el ANMAT estadounidense, será suficiente para la importación de medicamentos, alimentos y químicos, entre otros. Lo mismo con el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS), el equivalente al SENASA local. Carnes, aves y dreivados ingresarán al país solo con la autorización del FSIS.
No se salva ni el agro: los sectores en los que Argentina se abre a Estados Unidos
El acuerdo no establece beneficios importantes para el agro argentino a cambio de importar bienes industriales, sino que Argentina se abre en ambos campos. El acuerdo establece cupos anuales de alimentos producidos en Estados Unidos que ingresarán al país sin pagar aranceles, como por ejemplo:
1000 toneladas de queso
870 toneladas de almendras
80 toneladas de pistachos
1100 toneladas de papas
80.000 litros de vino
10.000 autos
El Gobierno Nacional anunció un supuesto cupo de 100.000 toneladas de carne argentina que ingresaría sin aranceles a Estados Unidos, pero eso no solo no aparece en el acuerdo, sino que es al revés.
“Es una decisión del Gobierno de Estados Unidos que no está comprendida dentro del acuerdo“, sostuvo Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, en una entrevista televisiva reciente.
“No parece que hubiera existido una negociación, sino una concesión por parte de la Argentina. Lo único que se defendió fue la preferencia coyuntural de un gobierno, no los intereses nacionales”, sostiene Juan Gabriel Tokatlian, doctor en Relaciones Internacionales, a Página|12.
“Uno hubiera pensado que iba a ser un acuerdo para ingresar más productos agrícolas a Estados Unidos, que tampoco hubiera generado puestos de trabajo porque es un sector poco intensivo en generación de empleo. Pero ni siquiera, esto es más desigual aún”, advierte Guido Bambini, investigador económico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Al mismo tiempo, se eliminan los derechos de importación para computadoras portátiles, cables de fibra óptica y otros elementos tecnológicos, sin cupo. Tampoco se podrán establecer impuestos para software o plataformas de streaming. Este punto es recíproco, pero en los hechos beneficia a Estados Unidos al ser la primera potencia mundial en estos rubros.
Trato preferencial para empresas de Estados Unidos
Argentina permitirá y facilitará la inversión de Estados Unidos en su territorio para la exploración y explotación de minerales críticos y recursos energéticos y para proporcionar servicios de generación de energía, telecomunicaciones, transporte e infraestructura.
“Las empresas de Estados Unidos tienen que ser las primeras notificadas cuando se abran licitaciones de petróleo y minería”, destaca Eduardo Martínez, analista internacional y geopolítico.
El acuerdo agrega que Argentina no debe imponer nuevas barreras a proveedores estadounidenses ni darles un trato menos favorable que a empresas nacionales o de cualquier otro país. Al mismo tiempo, el país se compromete a “abordar las prácticas desleales de empresas de terceros países”, en clara referencia a China.
Estados Unidos supervisará la política industrial y de comercio exterior de Argentina
Por un lado, Argentina no podrá imponer impuestos que “discriminen a las empresas de Estados Unidos”. Por el otro, insta a que si Estados Unidos impone medidas fronterizas o comerciales para defender su seguridad nacional, nuestro país tome inmediatamente las mismas medidas “cuando sea apropiado”.
También se compromete a cooperar con Estados Unidos “de manera consistente” para que se cumplan las sanciones y controles de comercio internacional que Estados Unidos aplica a los diferentes países.
En el campo de la energía nuclear y energética, quedará prohibido comprar reactores nucleares, barras de combustible o uranio enriquecido de ciertos países, con el foco puesto en China y Rusia.
Argentina no podrá subsidiar a sus empresas públicas “de manera tal que eso distorsione el comercio internacional” y en caso de que Estados Unidos lo solicite, deberá proporcionar información sobre todas las asistencias que brinda a empresas manufactureras nacionales.
¿Qué gana Argentina con el acuerdo?
Argentina gana poco y nada con el acuerdo. Ingresarán sin aranceles a Estados Unidos productos como té, mate, mangos y frutas tropicales, algunos jugos y café, entre otros pocos más.
En productos animales farmacéuticos y en acero y aluminio, siempre que sean para aviación civil y no para otros fines industriales, Estados Unidos promete no poner aranceles extra, o sea que quedan en el 10% estándar.
“Los beneficios para Argentina son muy acotados. En algunos casos solo se propone eliminar aranceles adicionales que Trump impuso en abril, no hay una mejora. Además incluye muchos bienes en los que Argentina no es exportador, como insumos para la construcción de aeronaves o para el sector farmacéutico”, añade Julieta Zelicovich, doctora en Relaciones Internacionales e investigadora de Fundar.
Por su parte, Tokatlian asegura que “el gobierno argentino se dio el lujo de no consultar a empresarios, trabajadores y políticos sobre el avance de sus encuentros”. “Los actores sociales y partidistas potencialmente afectados por lo firmado jamás mostraron una mínima capacidad de acción colectiva”, reflexiona.
“El único centro que nos tiran es que EE.UU elimina aranceles de productos que ellos no tienen. Es deficitario en todo, está hecho a la medida de Estados Unidos”, dice Martínez.
¿Cuándo comienza a regir el acuerdo?
Si bien el acuerdo tiene que ser aceptado por ambas Cámaras, tanto Diputados como Senadores, el texto asegura que “entrará en vigor 60 días después de que las partes hayan intercambiado notificaciones certificando el cumplimiento de los procedimientos legales aplicables”. Cualquiera de las partes puede rescindir el acuerdo, pero el aviso debe ser de al menos seis meses de anticipación.
Viernes, 6 de febrero de 2026