Jerusalem (29-3-26): Por primera vez en siglos, la policía israelí prohibió este domingo la entrada a la máxima autoridad católica en Jerusalén alegando motivos de seguridad por la guerra. “Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén”, dijo Pierbattista Pizzaballa, el patriarca latino, en un rezo en Getsemaní.
Tras la prohibición de ingresar al Santo Sepulcro, el Cardenal Pizzaballa se trasladó a la Basílica de Getsemaní, en el Monte de los Olivos, para realizar una breve ceremonia limitada a la prensa.
La restricción afectó también al Custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo. Ambos intentaron ingresar al templo de forma privada y sin realizar procesiones o actos ceremoniales públicos para cumplir con las normativas vigentes.
El incidente ocurrió en el marco de las estrictas medidas de seguridad implementadas por el gobierno israelí debido a la guerra contra Irán. Las autoridades han limitado las congregaciones a un máximo de 50 personas en áreas próximas a búnkeres o zonas protegidas.
“La petición del Patriarcado fue revisada ayer y se indicó que no podía ser aprobada”, señaló un comunicado oficial de la policía. Las autoridades alegaron que la medida busca garantizar la integridad física de los líderes religiosos ante la amenaza de ataques externos.
Por su parte, la entidad religiosa emitió un duro comunicado calificando la decisión de “manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada”.
En ese mismo sentido, la institución denunció que este acto demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de millones de fieles en todo el mundo.
“Este incidente constituye un grave precedente y supone un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas que dirigen su mirada hacia Jerusalén”, detalló el comunicado oficial.
La Iglesia subrayó que ya se habían tomado medidas para retransmitir las ceremonias de forma telemática y evitar aglomeraciones.
Restricciones de seguridad en Jerusalén
Desde el inicio de la actual escalada bélica el pasado 28 de febrero, los lugares sagrados de la Ciudad Vieja han permanecido bajo un fuerte control policial. Esto incluye la Explanada de las Mezquitas para los musulmanes, el Muro de los Lamentos para los judíos y el Santo Sepulcro para los cristianos.
La policía israelí justificó el bloqueo argumentando que la Ciudad Vieja es un área compleja que dificulta el acceso de vehículos de rescate en caso de un ataque con misiles. Según el gobierno, Irán ha atacado repetidamente sitios cercanos a los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas.
Qué dijo Benjamin Netanyahu
Ante la escalada de las quejas internacionales, la oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, emitió una declaración asegurando que “no hubo mala intención alguna” en la medida. El mandatario reiteró que la decisión se basó exclusivamente en una “especial preocupación por la seguridad” del Cardenal.
Netanyahu afirmó que las fuerzas de seguridad están elaborando un plan específico para que los líderes eclesiásticos puedan realizar sus oficios en los próximos días. Sin embargo, insistió en que el riesgo de restos de misiles interceptados en la zona es real y constante.
Conflicto internacional
El incidente trascendió las fronteras religiosas y provocó una crisis diplomática. El Gobierno de Italia calificó el veto al Cardenal Pizzaballa como “una ofensa” a la libertad religiosa. El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, anunció la convocatoria del embajador israelí en Roma para pedir explicaciones formales.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, alertó sobre la “preocupante multiplicación de las violaciones del estatus de los Lugares Santos”. Ambos países manifestaron su repudio por lo que consideran una falta de respeto a tradiciones centenarias.
El mensaje final de Pizzaballa en Getsemaní
Tras la prohibición de ingresar al Santo Sepulcro, el Cardenal Pizzaballa se trasladó a la Basílica de Getsemaní, en el Monte de los Olivos, para realizar una breve ceremonia limitada a la prensa y un pequeño grupo de asistentes.
“Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén. Llora por esta ciudad, que sigue siendo signo de esperanza y dolor, de gracia y sufrimiento”, expresó el Patriarca durante su homilía. El cardenal lamentó la ausencia de la tradicional procesión de palmas por las calles debido al conflicto bélico.
Pizzaballa concluyó su mensaje haciendo un llamado a la paz en una tierra que “aún es incapaz de reconocer el don de la concordia”, instando a los fieles a ser testigos de un amor que no se rinde ante la violencia.
Domingo, 29 de marzo de 2026