Bs. As. (30-3-26): Mientras Cancillería se enreda en el diseño de su logo, las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration anunciaron el inicio de la fase de explotación en el yacimiento Sea Lion. En un anuncio que en Londres califican como un "hito histórico para la autosuficiencia de las Islas", la petrolera israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration confirmaron que tomaron la "Decisión Final de Inversión" (FID) para el yacimiento Sea Lion. El objetivo: comenzar la extracción masiva de crudo en 2028, operando bajo licencias otorgadas por el gobierno colonial, ignorando sistemáticamente las advertencias de la legislación argentina.
El proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte de las Malvinas, prevé una producción estimada de 55.000 barriles diarios. Para poner en marcha las fases 1 y 2, las compañías desembolsarán inicialmente 1.800 millones de dólares, con una proyección total de 4.000 millones para completar el desarrollo. La licencia de explotación se extenderá por 35 años, consolidando una estructura económica de largo plazo que la Argentina, hasta ahora, solo ha observado desde la periferia diplomática.
Silencio que aturde
Mientras los medios británicos, como The Telegraph y Financial Times, destacan la viabilidad comercial del proyecto tras 15 años de exploraciones fallidas, en Argentina el Gobierno nacional opta por la capitulación en el marco de una gestión de Javier Milei que hizo del alineamiento con Israel y el Reino Unido una política de Estado.
La participación de la israelí Navitas Petroleum es el punto más sensible. Meses atrás, la Cancillería —bajo una gestión que aún intentaba sostener los reclamos históricos— había emitido una advertencia a la firma. Sin embargo, con el actual esquema de relaciones carnales con Tel Aviv, la presión sobre Navitas parece haberse diluido en los despachos oficiales.
En la prensa israelí, portales financieros como Globes mencionan el proyecto en el Atlántico Sur como una expansión estratégica de su cartera, sin apenas mencionar la disputa de soberanía que pesa sobre el área.
Tierra del Fuego alza la voz
Según un informe del diario Clarín, la reacción más firme no llegó desde el Palacio San Martín, sino desde el extremo sur del país. Andrés Dachary, Secretario de Malvinas y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, calificó la maniobra como una "gravedad inusitada", comparándola con la Misión Shackleton de 1976.
"Estamos ante una acción que afectaría de forma irreversible nuestros derechos soberanos y los recursos que pertenecen a la Provincia y a todo el pueblo argentino", denunció Dachary, quien instó al canciller Pablo Quirno a adoptar medidas jurídicas internacionales de manera urgente.
El gobernador Gustavo Melella respalda esta postura, denunciando que el Reino Unido avanza con políticas de Estado mientras Argentina desmantela su estrategia de presión internacional en pos de una supuesta "cooperación comercial".
El logo de la polémica
La desorientación del Gobierno en el tema Malvinas quedó expuesta de forma casi caricaturesca esta semana. La Cancillería presentó un nuevo logo institucional en el que, "por error", se omitieron las Islas Malvinas. Tras una lluvia de críticas en redes sociales y la reprobación de sectores veteranos, el Ministerio debió dar marcha atrás y reajustar la imagen.
A esto se suma la parálisis en la Embajada argentina en Londres. Hace cinco meses que el plácet de Luis María Kreckler duerme en los escritorios del Foreign Office. No está claro si se trata de un desplante británico por la gestión previa de Gerardo Werthein o de una orden de la propia Casa Rosada para congelar la designación mientras se negocia un levantamiento del embargo de armas y una posible visita de Milei al Reino Unido.
Fuentes parlamentarias británicas sugieren que Londres ve en la administración Milei una oportunidad única para normalizar la explotación de recursos sin las "interferencias" de la Ley Solanas o las sanciones que Argentina solía aplicar a empresas petroleras.
Lunes, 30 de marzo de 2026