Domingo, 19 de Abril de 2026
  
19/04/2026 09:53:46
Política PJ
Los candidatos del peronismo empiezan a probarse el traje y la interna abierta está en el horizonte
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Domingo, 19 de abril de 2026

Bs. As. (19-4-26): El gobernador pretende armar una frente que salte el cerco justicialista. El cristinismo exige hablar de proyectos antes que de postulaciones. Massa busca avanzar por el medio. Todos hablan de enfrentar a Javier Milei, pero en su fuero íntimo se preparan para la competencia interna. La pérdida de inmunidad del Gobierno y el fuerte deterioro de la imagen del Presidente empujan las discusiones sobre la reconstrucción de una alternativa panperonista.

Por Sebastián Cazón

“Se viene un cambio de época”, reza el mantra opositor que alimenta expectativas. Axel Kicillof busca espejarse en Lula da Silva y planea edificar una amplia coalición como hizo el PT en Brasil. Sergio Massa se apalanca en un conjunto de intendentes bonaerenses para darle vuelo a su tercer proyecto presidencial. Juan Grabois lanzó su candidatura y comenzará una gira federal para disputar desde el territorio. Algunos sindicalistas fantasean con armar un justicialismo evangelista y pretenden repatriar de Estados Unidos al pastor Dante Guebel. Otros dirigentes promueven al banquero Jorge Brito. Sobre la mesa está la propuesta de Sergio Uñac para dirimir la conducción del convoy electoral con una gran interna abierta. ¿Y Cristina? La expresidenta no se apura. Deja jugar y exige definiciones: “Todos tienen derecho a participar, pero antes hay que discutir tres cosas: qué hacemos con la deuda, el modelo productivo y la Justicia”, retrucan como condición innegociable desde el kirchnerismo.

Judas y los límites electorales
Las fricciones existen, nadie lo niega, pero hay un esfuerzo velado para evitar que sean públicas. A partir de ese compromiso tácito y resbaladizo, cada protagonista avanza por su propio camino. Kicillof trabaja en un armado con límites elásticos. La referencia es el presidencialismo de coalición de Lula. “Si Jesucristo viniera acá y Judas tuviera el voto en cualquier partido, Cristo tendría que llamar a Judas para hacer una coalición”, relató el brasileño alguna vez como máxima del pragmatismo electoral. El bonaerense hace tiempo lanza gestos por arriba del alambrado peronista: fotos y convenios con el santafesino Maximiliano Pullaro, encuentros con intendentes radicales, rees con los exmacristas Nicolás Massot y Emilio Monzó. “Me encontré con una persona diferente. Lo vi con los pies más sobre la tierra”, destacó Massot tras la última conversación. Este tipo de gestos y acercamientos alimentan las versiones sobre un gran frente opositor antiMilei. “Con la unidad del peronismo, como la del 2023, hoy no nos alcanza. Hay que ampliar y federalizar lo máximo posible”, dicen en la gobernación, aunque minimizan las charlas con exmiembros de JxC.

La idea de constituir un espacio de fronteras amplias la llevó Miguel Ángel Pichetto a San José 1111. El diputado le planteó a Cristina Kirchner que era necesario armar “un frente democrático, capitalista y productivo”. La expresidenta lo escuchó. A Máximo Kirchner, a priori, la propuesta no le cierra. “Construir un frente antiMilei es de una mediocridad enorme”, marcó el jefe de La Cámpora en Argentina/12. La postura es que la incorporación de dirigentes debe estar atada a objetivos claros. No son muchos. En principio, son tres puntos. El primero, cómo se va a renegociar la deuda. El punto de partida es que se va a pagar, que no quieren un default, pero que se tienen que sentar a discutir las condiciones y evitar el quiebre que se generó con Alberto Fernández y Martín Guzmán. El segundo, cuál va a ser el modelo de desarrollo, cómo se va a reconstruir una matriz productiva muy golpeada. Y el tercero, avanzar en reformas institucionales, en particular, en el Poder Judicial.

Consensuar estos tres pilares es la base que exige el kirchnerismo para pasar a discutir candidaturas y mecanismos de elección. La interna abierta impulsada por el sanjuanino Sergio Uñac --quien aún no confirmó si participará-- cuenta con el visto bueno de CFK. La especulación es que la Casa Rosada lograría suspender las PASO e incluso podría adelantar unos meses las elecciones. Por eso, pretenden que la oferta peronista esté ordenada cuanto antes.

Entre la interna, los bifes y las exoneraciones
Kicillof también adhiere a la iniciativa. El bonaerense acepta recurrir a esa contienda, siempre y cuando exista un programa de gobierno unificado. “Nos parece una buena propuesta. No tenemos ningún problema en participar”, señalan en La Plata y confían en ganarle a cualquier candidato. Sin embargo, ponen como condición acuerdos programáticos básicos para no repetir otro experimento fallido como el Frente de Todos: “No podemos aliarnos para llegar al gobierno y después no saber qué hacer. Porque ahí nace un presidente débil”, señala un hombre de Kicillof. Máximo Kirchner lo refiere con otras palabras: “Me interesa una fuerza política que no se coma los mocos a la hora de los bifes”. De aquel error histórico de 2019, todos dicen haber aprendido.

La discusión programática y preelectoral está atravesada, no obstante, por un problema de mayor calibre: la severa lesión en el vínculo entre Cristina Kirchner y Kicillof. El último encuentro cara a cara lo tuvieron en octubre del año pasado. Desde ahí hasta hoy el cuadro no evolucionó. En el axelismo admiten que la disputa continúa, aunque resaltan que no es lo suficientemente irreconciliable como para perder una elección. En el entorno de la exmandataria cuestionan la “victimización” del gobernador, le reprochan falta de “solidaridad” con CFK –por la detención y los problemas de salud– e indican que “si quiere ser candidato, es él quien debe dar el primer paso” de acercamiento. “Sería bueno que vaya a contarle cuál es su plan de país. La dirección la tiene”, dicen con sorna.

Sin tregua a la vista y con los proyectos presidenciales en desarrollo, la unidad –aseguran– no está en peligro. Ese fue el compromiso que se escuchó esta semana en el despacho de la Casa de Gobierno provincial. En un encuentro reservado, Kicillof y Massa coincidieron en que no hay margen para una ruptura; tampoco tolerancia social para confrontaciones públicas como las del año pasado. Al tigrense algunos lo quieren empujar a la gobernación bonaerense. Él lo descarta. Para esa silla, imagina al intendente de San Fernando, Juan Andreotti. Para su cuenta personal, visualiza un tiempo de revancha. En 2023 quedó a solo tres puntos de ganar en primera vuelta en un contexto político y económico sumamente adverso. Las condiciones actuales, con la imagen negativa de Milei en más de 60 puntos, lo entusiasman con una victoria. Así, el desafío por delante es llegar a ser el contrincante.

De cara al 2027, el exministro de Economía advierte que el principal obstáculo del peronismo es su atomización producto de las internas. Sobre ese escenario, se presenta como una vía de escape salomónica. Un dirigente habituado a dialogar con todas las terminales. El papel de articulador le funcionó para destrabar, con su figura, los tironeos en la última elección presidencial. En el escenario de hoy, con Kicillof lanzado a la carrera y sin marcha atrás, le será más complicado posicionarse desde ese lugar. Por ahora, se apalanca en intendentes del conurbano, con quien compartió un partido de fútbol el fin de semana pasado en San Vicente, y se recuesta en la confianza que le brindó el kirchnerismo en los últimos años. Juega, pero con parsimonia.

¿Y los gobernadores peronistas con peluca? Los aliados coyunturales de Milei podrían ser exonerados. A pesar de su colaboración en el Congreso, no les cierran la puerta al catamarqueño Raúl Jalil, tucumano Osvaldo Jaldo y salteño Gustavo Sáenz. Mucho menos al cordobés Martín Llaryora.

Para Grabois, en cambio, el tiempo apremia. Por eso, fue el primero en confirmar su candidatura. Considera que hay que estar preparados ante una posible crisis de gobernabilidad y que el campo popular aún tiene mucho por discutir. Para el dirigente social, la mejor herramienta para saldar las cuentas son las PASO, aunque si el Gobierno las suspende está dispuesto a aceptar la propuesta de Uñac de armar una interna abierta en este 2026. Como condición, dice que los competidores deberán firmar un acuerdo público de 10 puntos básicos. Un documento que contemple, entre otros temas, cómo se va a encarar el acuciante endeudamiento externo y comprometerse a trabajar en una reforma judicial. “Tiene que se público para que nadie pueda hacerse el tonto”, sostiene. En los próximos meses, Grabois realizará giras por todo el país para acercarse a sectores alejados del panperonismo y dar la pelea interna desde los territorios.

De pastores y banqueros
En el amplio espectro peronista también hay lugar para los outsiders. El espacio Consolidación Argentina, que tiene como armador al sindicalista Juan Pablo Bray, puso en marcha el operativo clamor “Gebel 2027″. “Atrae tanto a votantes peronistas como libertarios”, sostiene Eugenio Casielles, uno de los fundadores de La Libertad Avanza. El pastor apuesta al silencio y mientras gira por el mundo con su show “PresiDante World Tour Despedida”. El otro nombre que aparece sobre el mapa es el del banquero Jorge Britto. “Me gusta como alternativa. El peronismo necesita candidatos que representen el centro o la centroderecha”, manifestó Pichetto.

De esta forma, el mapa panperonista se puebla de proyectos presidenciales y la posibilidad sobre una gran interna abierta comienza a tomar forma. Las ambiciones sobran, faltan definiciones.


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