Domingo, 31 de Mayo de 2026
  
31/05/2026 08:02:23
Política Opinión
Batalla de fondo en América Latina
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Domingo, 31 de mayo de 2026

Bs. As. (31-5-26): Este domingo Colombia irá a la primera vuelta para elegir al sucesor del actual presidente Gustavo Petro, líder y fundador de la coalición de partidos Pacto Histórico, creada en 2021 al calor del estallido social que sacudió Colombia. Esa coalición fue el soporte político que llevó a Petro a Casa de Nariño. Las elecciones en Colombia, la respuesta de Lula a Trump y el implacable cipayismo de Milei.

Por: Demián Verduga
@DemianVerduga

Durante su presidencia, la pobreza bajó del 35 al 30% y el desempleo al 8,5, el nivel más bajo desde el año 2001. El salario mínimo en dólares se duplicó. Pasó de 270 a 540, en un país con una inflación del 5% anual. Son algunos indicadores que no alcanzan para dimensionar hasta qué punto Petro logró o no transformar la vida de los colombianos de forma significativa. Sí muestran un rumbo que apostó a la redistribución del ingreso en el país más desigual de América Latina.

La contienda será entre Iván Cepeda (candidato del oficialismo), Paloma Valencia (candidata de Álvaro Uribe) y Abelardo de la Espriella (un outsider encuadrado en el amplio y diverso universo de las nuevas derechas). Se trata de una batalla en el marco de una contienda que recorre toda la región. El telón de fondo de la disputa continental es la “nueva doctrina Monroe” impulsada por Estados Unidos. Tiene muchos puntos de contacto con la de Seguridad Nacional que se aplicó en la segunda mitad del siglo XX para combatir al comunismo en el backyard.

Las encuestas muestran que Cepeda es el que más posibilidades tiene de ganar. Un conocedor de la política colombiana le dijo a Tiempo que el candidato oficialista puede superar de manera holgada el 40% de los votos y que eso lo dejaría como absoluto favorito para el balotaje. De la Espriella, un abogado mediático que se hizo millonario defendiendo paramilitares y empresarios, aparece en el segundo puesto. La comparación con el fenómeno Milei es tan inevitable como herrada. Es cierto que se trata de un outsider con un discurso contra el conjunto de la dirigencia política. Sin embargo, la rabia está lejos de ser la emocionalidad principal de su mensaje. Su potente campaña en redes sociales se destaca por los videos en los que muestra su vida familiar, que parece sacada de una película de Hollywood. Una bella esposa lo espera con la cena lista y vestida de fiesta cuando abre la puerta de su casa. Una hijita de cuatro años que corre a sus brazos para recibir un chocolate. No es Milei.

La disputa regional emergió también en Brasil, que tendrá elecciones presidenciales el 4 de octubre. El jueves pasado, Favio Bolsonaro, senador nacional e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se reunió con el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, en Washington. Unas horas después, el presidente Donald Trump declaró formalmente a las organizaciones criminales Comando Vermehlo y Primer Comando Capital grupos terroristas. Al no existir más la Unión Soviética y las organizaciones revolucionarias, los grupos criminales son la “nueva amenaza” y el instrumento para construir la legitimidad para la intervención estadounidense en la región. El secuestro de Nicolás Maduro mostró que esa injerencia puede ejercerse con un ataque militar directo.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva entendió el mensaje y respondió de manera inmediata. Le pidió a Trump que entregue a Ricardo Magro, empresario del rubro energético con su Grupo Refit. Magro está acusado en Brasil de fraude fiscal y de lavar dinero justamente del Comando Capital, una de las organizaciones que Trump incluyó en la lista de grupos terroristas. Magro vive en una mansión de 36 millones de dólares que compró en Coconut Grove, uno de los barrios más antiguos y exclusivos de Miami. Cuando sale para pasear a su perro se cruza con Sylvester Stallone y el cofundador de Google Larry Page, entre otras celebridades.

Lula aprovechó además para acusar a Bolsonaro de viajar a Washington para pedir una intervención militar estadounidense en Brasil. Esa declaración no está dirigida al sentimiento nacionalista popular brasileño. Es un mensaje para las fuerzas armadas que fueron uno de los pilares políticos de Jair Bolsonaro durante su presidencia.

Mientras tanto, en Buenos Aires, el presidente Javier Milei habló en el Latam Economic Forum, organizado por la fundación Jabad. En uno de los tramos de su discurso se refirió a la nueva “doctrina Monroe” o “Donroe”. Sostuvo, con otras palabras, que EE UU quiere blindar Latinoamérica para que “ninguna potencia extrajera” pueda “apropiarse” de sus “cadenas de suministros”. No es extraño que Milei considere que EE UU no es una potencia extranjera que pretende controlar los recursos estratégicos de la Argentina. En la cabeza del presidente, el país debe estar al servicio de la estrategia de repliegue del imperio declinante. Sigue creyendo -al igual que la mayoría de la derecha local- que existe alguna posibilidad de ser una colonia próspera. Nunca ha pasado ni pasará. «



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