Bs. As. (1-8-26): El enfrentamiento en la cúpula libertaria superó un límite impensado: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidió a la vicepresidenta que dé un paso al costado. Lo hizo luego de que Victoria Villarruel manifestara en redes sociales una “genuina preocupación por el estado” de salud mental del mandatario y hablara de “persecuciones imaginarias”, un tema tabú en la Casa Rosada. Aislada del Gobierno, pero empoderada, ella salió a responder: “Pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria”, le dijo a Santilli en X.
Por Paula Marussich
La pelea siguió hasta la noche, cuando el funcionario le respondió: "Desestabilizar es hablar de las facultades mentales del presidente". Villarruel sabe que su figura es clave para el funcionamiento del Senado y el futuro de las reformas que el oficialismo quiere aprobar de aquí a fin de año. Entre ellas, la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más polémico, la extranjerización de la tierra, podría derivar en un empate. Con fuertes indicios de que votará en contra, LLA prepara una estrategia para que no presida la sesión del 6 de agosto.
“Desde los once años, cuando un rayo de luz bajó del techo de la cocina para protegerlo de la paliza que le estaba dando su padre, Milei vive con la certeza de que hay una Fuerza del Cielo que lo guía. Una que no es metafórica, sino real, y que lo terminó ungiendo como el elegido por Dios: un hombre que se piensa a sí mismo como un mesías en busca de la transformación radical de la sociedad”, escribe Juan Luis González, biógrafo de Javier Milei, en Las fuerzas del cielo. En su primer libro, El loco, González bucea en la inestabilidad del Presidente, un tema del que pocos se atreven a hablar y que llevó a funcionarios y dirigentes de larga trayectoria a naturalizar los exabruptos del mandatario, sus ataques de ira y sus cambios de estado de ánimo.
Esta semana, la vicepresidenta se atrevió a reponer el tema luego de que el Presidente compartiera en su cuenta de X un posteo en el que Lilia Lemoine acusó a Villarruel y a Marcela Pagano de conspirar contra el Gobierno y de tener vínculos con sectores del peronismo. La diputada libertaria también la responsabilizó por el aumento de la dieta de los senadores. “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”, escribió la vicepresidenta. “¿Esa locura galopante la retuiteó el Presidente? Parece contagioso el delirio”, ironizó.
Las respuestas no tardaron en llegar. Diego Santilli, uno de los funcionarios más proclives a evitar las confrontaciones públicas, se sumó a la ofensiva de Balcarce 50 contra Villarruel. El jefe de Gabinete le pidió a la vicepresidenta que “dé un paso al costado” y lanzó: “Si no está de acuerdo, que arme su proyecto y que compita. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar?”, dijo en Radio Mitre. Más cuidadosa con sus palabras, la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, dijo: “Villarruel está confrontando abiertamente con el Gobierno”. Además, agregó que “ella ya ha decidido ser parte de un proyecto distinto al nuestro. La veo tirando hacia un peronismo conservador”. En en diálogo con TN dijo que “tiene el cargo formal, pero no es de este gobierno” y dijo que “el poder que tiene es acotable”.
Bullrich selló la semana pasada un acuerdo de armisticio “para no dañar la agenda parlamentaria del Presidente”. La pelea entre ambas incluyó denuncias penales y la filtración de conversaciones privadas. En la anteúltima reunión de la mesa política, la exministra advirtió que Villarruel podría complicar los planes del Gobierno en el Senado. Por eso propició el encuentro con la compañera de fórmula de Milei y el pacto de no agresión.
Control de daños
Si bien los dichos de la vicepresidenta “cayeron muy mal” entre los hermanos Milei, el Gobierno busca desescalar el conflicto para priorizar el funcionamiento del Senado y evitar que la cuestión de la salud mental del Presidente se instale en la agenda pública. Es que la semana próxima el Gobierno quiere aprobar en la Cámara Alta el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Se trata de la sesión que Patricia Bullrich levantó el día después del triunfo de Argentina ante Inglaterra. En ese momento, el efecto de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” quebró los apoyos para el capítulo de la extranjerización de la tierra y la jefa de la bancada prefirió llamar a un cuarto intermedio.
El chat que Bullrich filtró a la prensa mostraba la conversación de WhatsApp que mantuvo con Villarruel en las horas previas a la sesión. Lo hizo para congraciarse con Karina Milei y mostrarse alineada. En esa conversación, Villarruel advertía: “¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial?” y decía que la reforma era “para vender el país”. En ese chat, Bullrich fue la primera en invitarla a renunciar.
El contenido de los mensajes anticipa un problema para el Gobierno. La vicepresidenta está en contra de la venta de tierras sin límites a extranjeros, el tramo más cuestionado de la ley. En la semana que termina, Villarruel solo acumuló indicios de que no acompañará la medida. En X cambió la imagen de portada por una con la bandera de Malvinas de la Selección y se manifestó a favor del “alquiler de tierras productivas” para los que quieran invertir, pero no de su venta irrestricta.
El poroteo para ese capítulo continúa muy reñido y, en caso de empate, sería la propia Villarruel la encargada de desempatar. Por eso el Gobierno evitará profundizar el conflicto. Según pudo reconstruir este diario, los dichos de Diego Santilli no respondieron a un ataque orquestado desde la Casa Rosada para presionar a Villarruel, sino que fueron a “título personal”.
“No habrá consecuencias”, dijeron en Balcarce 50 a este diario, aun cuando Villarruel redobló la apuesta. “Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en 2023 y le ganamos pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria. Esta fue una fórmula mixta que surgió espontáneamente para quebrar la hegemonía de estos parásitos. Sea democrático y respete el voto popular”, escribió Villarruel en sus redes.
Entrada la noche del viernes, Santilli contraatacó: “Casta son los que no quieren cambiar, los que no se quieren meter con los narcos, enfrentar el delito”. Y calificó a Villarruel de desestabilizadora: “Está hablando de la salud del Presidente. Desestabilizar es hablar de las facultades mentales de él”.
En la Casa Rosada leen los movimientos de la vice como “gestos de autonomía” para acumular volumen político propio. Son los mismos gestos que Karina Milei vio incluso antes de la asunción de la fórmula presidencial y que condenaron a la vicepresidenta al aislamiento en el Senado.
Por ahora evitarán escalar la tensión. El foco está puesto en la sesión del 6 de agosto, el día que el Gobierno buscará aprobar la ley que abre la venta del territorio del país sin límites a los capitales extranjeros. Esta vez, la Casa Rosada teme que Villarruel vote contra la extranjerización de la tierra. Por eso busca cómo correrla de la sesión. Por las dudas, Milei ya confirmó su participación en la asunción de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia, el viernes 7 de agosto. Si Milei viaja antes, Villarruel quedaría al frente del Ejecutivo y no podría presidir el Senado. Su lugar quedaría en manos de Bartolomé Abdala.
Sábado, 1 de agosto de 2026