Domingo, 27 de Septiembre de 2026
  
27/09/2026 10:09:17
Política Internacional
Con audacia y pasión el presidente de Brasil copa la agenda electoral. Lula defiende a la Virgen y ataca a la ludopatía
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Domingo, 27 de septiembre de 2026

Brasilia (27-9-26): Hasta la raíz. En su provincia natal, Pernambuco, Lula da Silva pronunció el viernes uno de los discursos más vibrantes de la campaña hacia las elecciones del 4 de octubre en las que él y Brasil se juegan al todo o nada. En un escenario de empate técnico de cara a la primera vuelta del 4 de octubre el mandatario prohíbe las apuestas en línea y defiende a la Virgen de Aparecida.

Por Darío Pignotti

Lo que está en disputa excede la opción entre dos candidatos, Lula del campo democrático-popular y el otro, Flávio Bolsonaro, ligado a las minorías en pie de guerra híbrida, concebida en Washington, para repetir en Brasil los triunfos, por lo menos cuestionables, de las extremas derechas en Colombia y Perú.

Estos comicios son una puja entre “democracia o barbarie” dijo Lula y la multitud pernambucana explotó.

“Mientras mis piernas caminen, mi cabeza piense y mi boca siga hablando, no voy a permitir que esos bandidos bolsonaristas vuelvan a gobernar este país, ni a despreciar al nordeste, el nordeste nunca más será tratado como una región de cuarta categoría”, se juramentó el cacique petista de 80 años y siete campañas electorales en sus espaldas.

Asediado por sol de la capital pernambucana, Recife, aseguró que“vamos a ganar en la primera vuelta”, sin necesidad del balotaje que debiera ocurrir el 25 de octubre en caso de que nadie obtenga el 50 por ciento más uno de los votos. La promesa fue recibida con otro revoleo de banderas rojas y el estruendo del público.

“En esta provincia no flamean banderas norteamericanas, aquí es el lugar de la bandera brasileña y de la bandera más bonita del país, la de Pernambuco. Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, arengó, en una adaptación local de lo dicho tres días antes ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde convirtió el estrado en altavoz para denunciar la injerencia de Donald Trump a través de la candidatura presidencial del hijo de Jair Bolsonaro.

Sondeos
El pronóstico de Lula, por demás optimista, responde a la necesidad de insuflar ánimo a los suyos en el último tramo de la disputa, un movimiento militante conocido como “petismo de llegada”.

La encuesta más reciente de Datafolha, publicada el jueves a la noche, ubicó al líder del Partido de los Trabajadores con el 40 % de las intenciones de voto frente al 36 % de Flávio Bolsonaro en el primer turno. Y en la simulación de balotaje Lula apareció con 47 por ciento ante 45 del hijo de Jair Bolsonaro, dentro del margen de error de dos puntos.

Los números de Datafolha y otras empresas del sector no permitem indicar un favorito y refuerzan la hipótesis de que habrá un segundo turno con “un leve favoritismo del presidente Lula a pesar del bombardeo informativo destinado a confundir a la opinión pública en favor de Flávio Bolsonaro”, sostiene Leopoldo Vieira, un agudo analista de un electorado, de 158 millones de votantes, a veces indescifrabele.

Otro dato observado en mediciones de las últimas dos semans es que el pelotón de candidatos menores está deshidratándose, con el outsider y autor de libros de autoayuda Augusto Cury en baja pronunciada, después de haber irrumpido como potencial sorpresa ante la polarización Lula-Bolsonaro.

Este movimiento llevó a que los dos principales rivales concentren casi el 90 por ciento de las intenciones de voto, con lo cual no se puede descartar que uno de ellos sea electo en primera vuelta. Una hipótesis poco probable, pero no imposible.

Ludopatía
Siempre resguardado de la brisa del mar tropical con su sombrero claro, convertido en la marca visual de esta campaña, Lula pidió un nuevo sorbo de agua, antes de anunciar a los pernambucanos su propuesta más ambiciosa en los días previos a la votación: la prohibición de las apuestas deportivas en línea.

Son millones de brasileños los afectados por esta “pandemia” estimulada desde unas bets (aplicaciones y sitios web de apuestas) que financian a Flamengo, Corinthians, Palmeiras y otros grandes clubes, pagan sumas altas en publicidad a los medios y hacen lobby sobre decenas, tal vez centenas de legisladores, principalmente bolsonaristas.

La adicción tiene que ser extirpada, “o acabamos con las bets, o las bets acabarán con Brasil”, planteó Lula. “No es correcto que el pueblo esté endeudándose, suicidándose. Las bets terminan financiando a los clubes con el dinero del pobre. Los clubes no pueden seguir mamando de las bets”.

Ni la cadena Globo ni CNN Brasil - ésta última convertida en vocera del trump-bolsonarismo- cubrieron los pronunciamiento del mandatario en Pernambuco el viernes. Tampoco le concedieron espacio al acto de este sábado en San Pablo.

El establecimiento noticioso, del que también es parte la evangélica TV Record, prefirió alarmar sobre las consecuencias económicas de sacar de la cancha a las gigantes del juego en línea, un negocio extendido desde las apuestas deportivas hasta los casinos virtuales, éstos también prohibidos.

La adicción en masa al juego online es alentada a través de publicidades con cracks del seleccionado como Neymar o Vinicius Júnior y estrellas del combinado campeón mundial de 2002, Ronaldo y Roberto Carlos, e influenciadores, quienes sufrirán perjuicios.

Las mafias que sobornan jugadores para manipular resultados, incluso de primera división y supuestamente alguno que milita en la selección, además de lavar dinero, son otro sector afectado.

“Esto nos causa un shock económico impresionante. Los clubes perderán 2 mil millones de reales (400 millones de dólares) el año que viene, seguramente habrá acciones ante la justicia”,amenazó el titular del popular Flamengo, Eduardo Baptista, empresario del ramo televisivo.

Los motivos de Lula
Bets, medios, clubes, congresistas, mafias: estos son los grupos de poder a los que Lula enfrentó a través del decreto publicado en el Diario Oficial de la Unión, donde se anuncia: desde la noche del viernes “están prohibidas la explotación y la publicidad de todas las apuestas”.

A la par presentó un proyecto de ley donde se contemplan penas de hasta seis años de cárcel contra quien opere con esa modalidad de juego.

La severidad de las normas habla de una decisión política que no deja margen de conciliación con el ecosistema del juego: este Lula, a punto de finalizar su tercera presidencia, se parece poco al “Lulinha paz y amor” de 2003, en el inicio de su primera gestión.

El petista demostró, en los discursos del viernes en Pernambuco y el sábado en San Pablo, su decisión de no permanecer indiferente ante un drama cuyo impacto difiere según la clase social: los adictos que han perdido todo y hasta apostaron con la plata del plan Bolsa Familia pertenecen, en su mayoría, a los sectores humildes de la sociedad.

El empellón contra los ricos beneficiados con la adicción de los pobres tiene su correlato electoral. Permitió al mandatario tomar el control de la agenda faltando una semana para la votación, dejando a su rival Bolsonaro sin la iniciativa.

Mientras tanto desde el entorno presidencial esperan una reacción positiva de los votantes. En ese sentido mencionan un sondeo publicado en estos días en el que el 75 % de los consultados respaldó las medidas contra las bets. Ese índice sube al 79 % entre las mujeres, el segmento donde el petista tiene más aprobación, y espera incrementarla.

Bolsonaro y la verdad
Flávio Bolsonaro repelió la iniciativa de su rival con declaraciones fáciles de anticipar: calificó a la medida como “hipócrita, populista y electoralista”.

Atribuyó el decreto a la “desesperación” de su adversario al cual prometió derrotar el próximo domingo, y escondió que su padre, Jair Bolsonaro, evitó establecer toda reglamentación a las bets durante su gobierno finalizado en diciembre de 2022.

Flávio y su hacedor político, el detenido Jair Bolsonaro, acostumbran subir la voz y utilizar adverbios excesivos cuando mienten.

El actual aspirante a la presidencia del Partido Liberal dijo que es “absolutamente falsa” la sospecha de que respalda a los empresarios de las bets, y aseguró estar “totalmente contra todo tipo de juego de azar”. Sin embargo, ante la repregunta de periodistas, reconoció apoyar a las bets y no tener en mente prohibirlas en caso de ser electo.

En esos mismos contactos con la prensa y videos posteados el presidenciable incurrió en una mentira más notoria: aseguró que “jamás” propuso retirarle a la Virgen de Aparecida su condición de patrona nacional para congraciarse con el lobby envagélico.

La falsedad quedo en evidencia a través de un video grabado hace un mes en el que Flávio Bolsonaro dijo lo contrario mirando a cámara. “Cuando sea presidente (en 2027) uno de mis primeros actos será decretar que Brasil es del Señor Jesucristo”.

Esa declaración seguramente fue del agrado del poderoso pastor Silas Malafaia, un incondicional de Jair Bolsonaro , ante quien alguna vez proclamó el fin del patronazgo de la Aparecida.

Seducción del odio
Miembros de ese movimiento, denominado Teología de la Dominación, no esconden su repulsa hacia la virgen, contra cuya imagen suelen lanzar insultos.

Es una corriente que adscribe a una especie de supremacismo religioso que elige símbolos católicos como objetos de ataque, sostuvo el pastor Zé Barboza. Para quien “no hay dudas de que Flávio Bolsonaro hizo esa declaración” que implícitamente va contra la virgen sabiendo cuál es la aspiración hegemónica del evangelismo de extrema derecha.

Barboza, autor del libro “La Seducción del Odio”, analizó en una entrevista a la TV Fórum las implicancias de estos gestos del hijo de Jair Bolsonaro como el anticipo de lo que sería un gobierno caracterizado por la intolerancia religiosa.

Esa manifestación del presidenciable desató una inesperada reacción del campo católico ante el temor de lo que podría ser un segundo gobierno bolsonarista, planteó Barbosa.

Curas partisanos
Las redes sociales se inundaron de comentarios en los se manifestó preocupación ante las expresiones contrarias a la patrona y, por extensión, al catolicismo. Hubo declaraciones de miembros de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y del vicepresidente Geraldo Alckmin, un católico practicante que es candidato en la fórmula liderada por Lula.

La dimensión de la repulsa no fue ajena al campo político y se incoporó a la batalla electoral. Una popular canción de Roberto Carlos dedicada a Nossa Senhora fue propapalada este sábado durante el acto encabezado por Lula en una populosa barriada paulistana.

En otro de los videos que abarrotaron las redes desde el jueves, está el que muestra a un grupo de religiosos brasileños cantando en italiano Bela Ciao, el himno de los partisanos antifascistas.


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