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01/02/2026 11:45:58
Política Economía
Milei, un león domado por la abultada billetera china
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Domingo, 1 de febrero de 2026

Bs. As. (1-2-26): El giro pragmático del Presidente y el avance de China en el vínculo comercial. De las exportaciones récord de soja y el desembarco de autos eléctricos al aluvión de compras “puerta a puerta” y el pataleo de Marcos Galperín.

Por Sebastián Cazón

Aunque resulte difícil de creer, la obsecuencia de Milei tiene sus límites y los delirios de Trump también. En el último año, el libertario hizo casi toda la tarea que le endilgó el republicano. Activó el alineamiento automático a la política exterior israelí, lo acompañó en soledad en las votaciones de la ONU, anunció el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, respaldó la invasión militar en Venezuela y se sumó al performático Consejo de la Paz. Es más, en la exagerada alineación hacia el Norte, lanzó sus redes sociales en inglés. Sin embargo, lo único que no cumplió, y no podrá cumplir, es con el principal objetivo geopolítico trumpista: eliminar la “influencia de China” en el país. En contraste con los berrinches anticomunistas, el año pasado, las ventas de soja se multiplicaron hasta alcanzar récords históricos y la indumentaria “made in China” arrasó en el “puerta a puerta” argentino. Con la misma intensidad, este 2026 comenzó con dos operaciones de alto impacto: el desembarco de 5.000 autos eléctricos de la empresa ByD y la compra inédita de 30.000 toneladas de harina de soja. Así, en silencio y a contramano, la segunda economía global se hace camino al andar.

Domar al león con la billetera
Entre la subordinación política a la Casa Blanca y la dependencia económica de Xi Jinping, ahí deambula Milei. Acompaña la ofensiva global de Trump, como la apropiación del petróleo venezolano, cuyo principal destino eran los puertos chinos; mientras recibe con pudor la demanda de soja de ese aliado internacional del chavismo. Pese al pedido de Scott Bessent de “sacar a China de la Argentina”, el balance de 2025 mostró una suba del 62 por ciento en las exportaciones y del 52 por ciento de las importaciones comparado con 2024. Se trata de flujos que lo ubicaron, en el último cuatrimestre, como primer socio comercial, desplazando a Brasil. Exactamente lo opuesto a lo exigido por el Secretario del Tesoro norteamericano.

La consolidación del vínculo comercial, no obstante, no significa una rebeldía del libertario a su mandamás internacional, sino más bien una muestra de su debilidad. En plena disputa por la hegemonía en América Latina, China logra domar a Milei con su arma más poderosa: la billetera. En diciembre pasado, la empresa estatal Cofco International Ltd adquirió un cargamento de 65.000 toneladas de trigo argentino. Hay que remontarse a la década del 90’ para registrar una operación de esa magnitud. Ahora, en enero, un conjunto de fabricantes de alimentos realizó otra operación que no tiene precedentes: compró 30.000 toneladas de harina de soja argentina. Toda una maniobra que podría despertar el enojo de los productores estadounidenses, que venden poroto de soja a China, y convertirse en un dolor de cabeza para Trump.

De zapatillas a autos eléctricos
El masivo ingreso de ropa, calzado y productos electrónicos de China es otra foto que dejó el 2025. La apertura comercial, la eliminación de restricciones al courier y la sustancial diferencia de precios, hicieron que casi cinco millones de argentinos se animaran a adquirir una campera, un vestido o unas zapatillas fabricadas a más de 19 mil kilómetros de distancia y con una demora de envío de tres o cuatro semanas. Impulsadas, en gran medida, por las plataformas Temu y Shein, las importaciones totales vía “puerta a puerta” se incrementaron en más de un 270 por ciento.

En este aluvión importador, los empresarios chinos fueron los grandes beneficiados y el histórico déficit comercial con el gigante asiático superó al del kirchnerismo, el macrismo y Alberto Fernández: tuvo un rojo de más de 8.150 millones de dólares. De ahí que los dólares de Bessent y el FMI, en cierto punto, terminaron en Beijing.

El crecimiento chino fue tan exponencial que despertó la furia del empresario y militante libertario Marcos Galperín. Ante el temor de perder su posición hegemónica, el fundador de Mercado Libre fue a golpear las puertas del Estado para que imponga regulaciones para bloquear el avance chino. Las quejas llegaron a la Corte Suprema que, a partir de este lunes, deberá definir qué tribunal resolverá el conflicto.

Por último, hace diez días, un buque de la automotriz china BYD llegó al puerto de Zárate. Trajo a bordo 5.000 autos eléctricos e híbridos, en lo que fue el primer envío a gran escala hacia la Argentina. La operación se realizó bajo el régimen que permite importar este tipo de vehículos sin pagar el arancel extrazona del 35 por ciento y provocó críticas opositoras por la descomposición de la industria nacional. Los cuestionamientos obligaron al exJP Morgan Luis Caputo a ubicarse en un lugar que nunca imaginó: defender los lazos de cooperación con la China comunista.

Contorsionismo pragmático
El giro narrativo y las acciones pragmáticas de Milei hablan por sí solas. Que el principal socio regional de Trump, un predicador anarcocapitalista y ávido receptor de dólares norteamericanos, no pueda reducir la “influencia china” en la Argentina demuestra lo impracticable del sueño trumpista.

“Para nosotros, China es un gran socio comercial”, afirmó Milei hace unos días en Davos, minutos después de compartir un evento con el republicano. “Mire el peso que tiene la economía china en el mundo. Usted va a entender que tengo que tener comercio con China”, explicó el Presidente a Bloomberg. Fue una respuesta elaborada y meditada en dos años de mandato. Donde pasó de la negación y la ira a la negociación y la aceptación para duelar (o más bien, esconder) sus principios anticomunistas.

En todo este ejercicio de contorsionismo, existe un dato económico clave. En junio vence el swap con China por 18.000 millones de dólares, que engrosa las reservas del Banco Central. En caso de no renovarse, la Argentina debería abonar el tramo activado, que implicaría desembolsar hasta unos 5.000 millones de dólares. Hoy, el dinero para cancelar ese pago no está, por lo tanto, el Gobierno deberá pedir auxilio a Xi Jinping. La dependencia es tal que Milei ya anticipó que tiene en agenda un viaje a Beijing. Habrá que ver si la Casa Blanca le autoriza el despegue.



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