Bs. As. (24-2-25): El paro del fútbol responde, en esencia, al escandaloso y amañado papel de la justicia argentina, siempre alineada con el macrismo y con el mileismo. El mismo juez, Diego Amarante, que sobreseyó a Mauricio Macri en los Panamá Papers aparece ahora en escena para convocar a indagatoria a los dirigentes de AFA y, asombrosamente, prohibiéndole la salida del país a Claudio Tapia. Esta última medida era tan disparatada -¿Tapia se iba a escapar?- que Amarante tuvo que autorizarle que se ausentara a Brasil. El remiendo, de todas maneras, exhibió que la cancha judicial está inclinada.
Por Raúl Kollmann
Amarante no sólo sobreseyó a Mauricio, también lo hizo después con otros dos Macri, Gianfranco y Mariano que omitieron declarar millones de dólares depositados en el Banco Safra de Suiza. Mamá Macri, Alicia Blanco Villegas, también blanqueó 25 millones de dólares que poseía en una sociedad llamada Quiñel Trust. Parte de los negocios familiares se manejan desde Luxemburgo, con otra sociedad en un paraíso fiscal. Como es público y notorio, ninguno de los Macri fue llamado a indagatoria ni tampoco se les impidió la salida del país. No ocurrió nunca.
En el caso AFA, el denunciante es el gobierno de Javier Milei, a través del ente recaudador ARCA. El expediente no tiene relación con lo señalado a coro por los medios alineados con el oficialismo, sino que hay una deuda en el no pago de las cargas sociales, la parte retenida a los trabajadores, en este caso futbolistas, empleados, dinero relacionado con los pases. La AFA dice -y habría exhibido las pruebas ante el Comité Ejecutivo- que no hay nada exigible de esa deuda. La realidad hoy es que buena parte de las empresas del país, que viven graves dificultades, están en mora en el pago a ARCA de las cargas sociales. Están esperando una moratoria, para después pagar en cuotas. No se conocen ni llamados a indagatoria ni prohibiciones de salida del país.
Las evidencias son, nuevamente, de una cancha judicial inclinada. El problema no parece la deuda previsional, sino una disputa por el poder en el fútbol y, especialmente, la apertura de puertas a las sociedades anónimas deportivas. Es el gobierno, de la mano de la justicia y buena parte de los medios, tratando de apoderarse de los clubes y convertirlos casi exclusivamente en un negocio. Esos clubes fueron fundados por nuestros abuelos, son entidades democráticas, donde los socios votan; algunos bien, otros mal, otros regularmente administrados, pero son el corazón de barrios, zonas y provincias del país. Clubes como los argentinos, no existen en otro lugar del mundo: los chicos se forman allí, hacen amigos hasta la vejez y son auténticas escuelas de vida. Son uno de los mayores patrimonios y orgullos del país.
Martes, 24 de febrero de 2026