Bs. As. (5-4-26): Con el Gobierno ingresando en una pendiente en las encuestas y una situación económica desafiante para el año próximo, desde un sector del oficialismo comenzó a tomar forma la idea de adelantar las elecciones presidenciales a mayo de 2027. De esa manera, imaginan una reelección de Javier Milei en la primera mitad del año y un segundo semestre despejado de incertidumbres que le permita renegociar vencimientos de deuda por más de 20 mil millones de dólares. Sin embargo, no aparece cuál sería el camino legal que utilizaría la Casa Rosada para pasar los comicios de octubre a mayo, con plazos ya establecidos en códigos, leyes y la Constitución Nacional. “No hay forma, no pueden. Es otra idea más para distraer y generar humo”, analizaba un especialista en cuestiones electorales.
Por Fernando Cibeira
El oficialismo evalúa adelantar las elecciones a mayo de 2027, pero enfrenta obstáculos legales y dificultades para reunir las mayorías necesarias. Los sondeos muestran un deterioro de la imagen de Milei y una mejora de la oposición.
La posibilidad circula desde hace semanas en algunas oficinas de la Casa Rosada y en el entorno del ministro del Interior, Diego Santilli, encargado de la convocatoria electoral. A tal punto que el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac envió una carta a la conducción nacional del Partido Justicialista para anticipar la definición del candidato presidencial para antes de fin de año, ante la presunción de que el Gobierno eliminará las PASO y adelantará los comicios generales. “Lo teníamos por varios lados, de fuentes muy buenas”, explicaban desde la agrupación Primero la Patria, que trabaja en el posicionamiento nacional de Uñac. Tras esa movida, desde un sector del oficialismo redoblaron la circulación de rumores.
El plan contemplaría como primer punto la eliminación de las PASO. Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias fueron establecidas por la ley de Democratización de la Representación Política impulsada por Néstor Kirchner en 2009, que sirvió para ordenar el calendario electoral nacional, aunque desde entonces son cuestionadas de manera recurrente por el costo que implica para el Estado. Cada tanto se plantea su derogación y, de hecho, en 2025 fueron suspendidas para las elecciones legislativas. En la reforma electoral que el Gobierno enviará al Congreso en las próximas semanas volvería a la carga con ese objetivo, con el argumento -siempre atractivo para los sectores de la antipolítica- de que cada partido debería financiar sus propias internas.
Quienes trabajan en el armado de un gran frente para enfrentar a Milei -como propone Miguel Pichetto tras sus rees con Cristina Kirchner- plantean el sostenimiento de las PASO como primer objetivo. “Permite resolver los liderazgos”, explicó Pichetto. Sin embargo, dentro del esquema de adelantamiento que imagina un sector del oficialismo, la eliminación de las primarias aparece como el punto más factible, especialmente si complica los planes de la oposición. “Los gobernadores siempre estuvieron en contra de las PASO porque así pueden manejar la lapicera a su gusto”, admitían cerca de Axel Kicillof. Por cierto, la adopción de la Boleta Única de Papel (BUP) como sistema de votación a nivel nacional también facilita la irrupción de outsiders -figuras conocidas sin trayectoria partidaria- que podrían potenciarse en una primaria, un dato todavía más enojoso para los gobernadores.
Aun si ese primer punto se resolviera a favor del oficialismo con la colaboración de los gobernadores dialoguistas, quedaría pendiente el adelantamiento. La fecha de las elecciones presidenciales está fijada por el Código Nacional Electoral, que establece que deben hacerse “el cuarto domingo de octubre del año en que finalizan los mandatos”. Se trata de una precisión de lo dispuesto en el artículo 95 de la Constitución Nacional, incorporado en la reforma de 1994, que indica que la elección de presidente y vicepresidente debe realizarse dentro de los dos meses anteriores a la finalización del mandato en ejercicio. Es decir, según el Código Electoral, los comicios deberían celebrarse el 24 de octubre de 2027; y, de acuerdo con la Constitución, no podrían adelantarse más allá del domingo 10 de octubre como fecha más temprana.
El Código Electoral es una ley, por lo que puede ser modificado por el Congreso. En materia electoral se requiere una mayoría absoluta del total de los miembros de ambas cámaras: 129 diputados y 37 senadores, un número que hoy queda por encima del alcance del oficialismo y sus aliados. “Si quieren avanzar en esa dirección tendrían que enviar las reformas ya, porque a medida que pasen los meses, se deteriore la imagen del Gobierno y se acerque la fecha de la elección, más difícil les va a resultar”, advirtió un diputado de Unión por la Patria que sigue de cerca los temas electorales. De hecho, el oficialismo debió postergar el tratamiento de la ley de Glaciares, pese a que aseguraba tener los votos, para seguir negociando apoyos. En ese contexto, el Gobierno dejó trascender que habilitará adelantos de coparticipación a algunas provincias para evitar que recurran al endeudamiento.
Aunque sería muy complejo, el Gobierno podría avanzar en la modificación del Código en el Congreso. Lo que aparece como impracticable es una reforma constitucional, un proceso que exige muy altos niveles de consenso. Para empezar, la declaración de necesidad de reforma requiere los dos tercios de ambas cámaras; luego debe convocarse a una elección de convencionales constituyentes y, finalmente, esos representantes deben reunirse para debatir y aprobar los cambios. Nadie imagina que pueda ponerse en marcha un proceso de esa magnitud. Tampoco se advierte un atajo legal que permita al Gobierno eludir la normativa. “El Congreso no puede modificarlo. Justamente, el espíritu del constituyente fue que una mayoría circunstancial no pueda alterar las reglas electorales según su conveniencia”, explicó el constitucionalista Andrés Gil Domínguez. En ese marco, vale recordar que el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti -última instancia ante cualquier controversia-, fue convencional constituyente en 1994.
Por eso, en el peronismo algunos sostienen que ni siquiera vale la pena entrar en el juego que propone el oficialismo para intentar recuperar la agenda frente a una realidad que se le vuelve cada vez más adversa. Los sondeos ya no sólo registran el deterioro del Gobierno, sino que empiezan a mostrar la recuperación de dirigentes opositores. Que Axel Kicillof haya aparecido como el político con mejor imagen en el último relevamiento de la consultora brasileña Atlas Intel, por encima de Patricia Bullrich y Javier Milei, pudo marcar un punto de inflexión. Una nueva medición de Opina Argentina, que se difundirá en los próximos días, amplía esa tendencia y ubica la ventaja de imagen positiva de Kicillof sobre Milei en nueve puntos. A eso se sumó el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que avaló su accionar en la nacionalización de YPF, un respaldo que le dio al gobernador bonaerense un nuevo impulso en el momento en que comienza a perfilarse como el presidenciable opositor mejor posicionado.
Esa tendencia volvió a quedar expuesta durante la conmemoración de la guerra de Malvinas. La presencia de Kicillof, acompañado por su par riojano Ricardo Quintela y el anfitrión Gustavo Melella, le dio al acto un carácter de centralidad nacional, con participación de legisladores de distintos sectores del peronismo. “Me impresionó esa imagen. Yo creo que está resuelto y que el candidato va a ser Axel, los demás están muy lejos. Por eso vengo trabajando para tratar de acercar posiciones entre él y Cristina, no tiene sentido que sigan distanciados”, comentaba un dirigente histórico del peronismo, de buen vínculo con ambos. En ese contexto, mover las elecciones unos meses antes o después difícilmente altere la voluntad de voto de las mayorías.
De hecho, los antecedentes de adelantamientos electorales no muestran el efecto buscado. Raúl Alfonsín anticipó los comicios al 14 de mayo de 1989 -el mismo mes que ahora se menciona- y perdió frente a Carlos Menem, por lo que debió adelantar el traspaso. En 2009, Néstor Kirchner adelantó a junio las legislativas e impulsó las candidaturas testimoniales, pero no logró evitar la derrota frente a la lista encabezada por Francisco de Narváez. “El cambio de fecha no modificará la tendencia. Hay un impacto muy fuerte en la imagen de Milei desde principios de año, tras la espuma del triunfo electoral y la vuelta a la realidad de una economía que no funciona. Los escándalos del caso $LIBRA y de Adorni también le juegan en contra en su batalla cultural, pero el problema central sigue siendo económico y no se ve margen para una recuperación perceptible en el corto plazo”, analizó un encuestador con los últimos números sobre la mesa.
Domingo, 5 de abril de 2026