Washington (8-4-26): Más de 30 legisladores lo hicieron ante la amenaza disparatada contra Irán sobre la destrucción de "toda una civilización". Advierten, entre otros temas, el peligro que el magnate representa para la seguridad de su país. El congresista demócrata Mike Quigley, representante de Chicago, pidió formalmente la destitución de Donald Trump mediante la 25ª Enmienda, a propósito de la amenaza del mandatario contra Irán, en el sentido de que “toda una civilización morirá”. A su solicitud se sumaron más de 30 legisladores y la bola de nieve crece con el correr de las horas.
En un comunicado, Quigley describe que “cada día Donald Trump comete actos impropios del cargo de Presidente”, pero sostiene que la amenaza de “destruir un país entero” marca un nuevo nivel de descontrol en la conducción de la política exterior de Estados Unidos hacia Medio Oriente. Para el legislador, esa retórica exacerba el conflicto con Irán y compromete la credibilidad de Washington en una región ya atravesada por guerras, tensiones sectarias y competencia geopolítica entre potencias.
El congresista enmarca las palabras de Trump en un contexto de escalada verbal y militar donde cualquier amenaza extrema puede ser interpretada como un anuncio de uso desproporcionado de la fuerza. En su visión, hablar de que “toda una civilización morirá esta noche” no es una simple bravuconada de redes sociales, sino una señal de imprevisibilidad presidencial que alimenta el riesgo de errores de cálculo, respuestas defensivas de Irán y un posible choque directo con consecuencias regionales.
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Quigley también advierte sobre el impacto interno de este clima de confrontación con Medio Oriente, al afirmar que estas amenazas “hacen que Estados Unidos sea menos seguro y nos están llevando hacia otra Gran Recesión”. El congresista vincula así la política exterior basada en intimidaciones con la inestabilidad económica global, al recordar que cualquier conflicto grave en el Golfo Pérsico puede alterar el suministro energético, disparar precios y golpear a los mercados financieros.
Ante este escenario, el legislador solicita que el propio Gabinete active los mecanismos de la 25ª Enmienda para remover a Trump del cargo por incapacidad para ejercer la presidencia de manera responsable. Si el Gabinete no actúa, Quigley exige que el Congreso reanude “sus sesiones hoy mismo e inicie el proceso de destitución”, planteando que la institucionalidad estadounidense debe funcionar como contrapeso frente a decisiones presidenciales que, a su juicio, ponen en juego la seguridad nacional y la estabilidad internacional.
Quigley recuerda que ya tuvo un rol de liderazgo “durante el primer proceso de destitución” del mandatario, y afirma que está dispuesto a “ver al Presidente en la sala de audiencias” una vez más. Con este antecedente, intenta mostrarse como una voz experimentada en procesos de control al Ejecutivo, que no solo denuncia públicamente, sino que se compromete a impulsar los instrumentos legales disponibles para frenar lo que considera un abuso de poder en la conducción del conflicto con Irán.
El congresista hace además un llamado directo a sus colegas de ambos partidos: “Animo a todos los demócratas y republicanos a unirse y defender el sentido común”. En esa apelación, Quigley busca trascender la grieta partidaria y presentar la discusión no como un choque ideológico, sino como una cuestión de responsabilidad básica ante una amenaza explícita de “aniquilar una civilización”, que podría arrastrar a Estados Unidos a una nueva guerra en Medio Oriente con consecuencias imprevisibles para la región y para el mundo.
Miércoles, 8 de abril de 2026