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Con el SuperRigi, la Casa Rosada abre las fronteras al saqueo de los tecnoempresarios
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Domingo, 17 de mayo de 2026

Bs. As. (17-5-26): Javier Milei ofrece a la Argentina como un aliado estratégico de firmas que buscan minerales, energía y capacidad industrial. El negocio de la guerra, la seguridad y el big data.

Por Melisa Molina

El presidente de la Nación, Javier Milei, recibió en Casa Rosada al empresario estadounidense vinculado al ámbito de la tecnología y la innovación, Peter Thiel.

Los empresarios de la tecnología más importantes de los Estados Unidos entraron con fuerza a la industria de la seguridad y la guerra y, en el marco del conflicto que el país lleva adelante con Irán y la pelea geopolítica con China, reconocen que tienen problemas de suficiencia de arsenal y de abastecimiento de suministros para la producción. En ese contexto, necesitan aliados hemisféricos y recursos de manera urgente para abastecer la demanda que ellos mismos están impulsando. Por su posición geográfica, recursos naturales y potencial industrial, Argentina se convierte en un aliado “estratégico” con ese fin.

Además de Palantir, la empresa dedicada a vigilancia y al procesamiento de información, Founders Fund —el fondo de inversión creado por Peter Thiel—, sostiene Anduril, una empresa dedicada a la producción de armamento de nueva generación que ya tiene contratos con el Pentágono, pero que se prepara para convertirse en una de las contratistas preferidas del gobierno estadounidense.

La presencia de Thiel en Argentina y su cercanía con los Caputo, además de la esperada aprobación del SuperRigi en el Congreso, le darán a Anduril las condiciones necesarias —e inmejorables— para desembarcar en el país.

El miércoles de la semana pasada Trump aterrizaba en China para reunirse con Xi Jinping. Lo hizo junto a una delegación de los tecno empresarios más importantes de Silicon Valley. Uno de ellos, sin embargo, no se subió al Air Force One: Peter Thiel. Hace más de un mes que el fundador de Palantir y quien impulsó a JD Vance para que sea vicepresidente de Estados Unidos, está instalado en la Argentina. El multimillonario estuvo la semana pasada sentado en las oficinas del ministro de Economía Luis Caputo, que está por enviar al Congreso el proyecto de “Super Rigi”.

En la previa del envío del RIGI al Congreso, un texto diseñado para habilitar el ingreso de los empresarios de Silicon Valley a la Argentina, y darles seguridad jurídica, el asesor más importante de Javier Milei, Santiago Caputo, viajó a Washington para tener encuentros con funcionarios de la Casa Blanca.

Allí, Caputo aseguró que el gobierno de Milei tiene la decisión política de satisfacer la demanda de minerales críticos que Estados Unidos requiere para garantizar la fabricación de insumos civiles y, sobre todo, militares.

Eso va en línea con el acuerdo que el Canciller Pablo Quirno firmó en febrero de este año en Estados Unidos denominado “Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos”. En el mismo, el gobierno argentino ratificó “la asociación estratégica para asegurar el suministro de litio y cobre, consolidando inversiones y tecnologías estadounidenses frente a la influencia de otros mercados”.

Caputo, además, prometió relativizar la influencia de China en el país y generar las garantías necesarias para que las empresas americanas hagan inversiones. El super Rigi será una de ellas. Su aprobación en el Congreso, sin embargo, dependerá de que la Libertad Avanza logre la gobernabilidad política suficiente. Algo complejo en el contexto de turbulencia económica, judicial y de ruido interno que enfrenta el oficialismo.

SuperRigi a medida para “sectores que nunca han existido en la Argentina”
“Aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina”. Esa fue la frase que escribió el presidente Milei, mientras su avión despegaba de Los Ángeles, para describir de qué se tratará el superRigi que a la brevedad el Poder Ejecutivo enviará al Congreso.

Esa frase que Milei usó para describir el SuperRigi, a su vez, fue copiada por uno de los influencer libertarios de las Fuerzas del Cielo que se especializa en cuestiones de Defensa, Nicolás Promanzio. El militante cercano a Santiago Caputo, que trabajó en el ministerio de Defensa y tiene un programa en el streaming en el que habla de esos temas, sumó al posteo un video publicitario de las empresas: Palantir, Northrop Grumman, Shield AI, Boeing y Anduril.

Thiel, junto con Alex Karp, es uno de los fundadores y dueños de Palantir Technologies, una empresa de tecnología fundada en 2004 que se encarga de todo lo referente a la vigilancia de información. Palantir mantiene vínculos estratégicos con los gobiernos de Estados Unidos e Israel, centrados en el suministro de inteligencia artificial (IA), análisis de macrodatos (big data) y sistemas de localización y objetivos para operaciones militares y de “seguridad nacional”.

Dentro del mundo de los negocios de Thiel, aparece Palantir como posible proveedora de sistemas de seguridad, defensa y big data en Argentina. También entran los negocios vinculados al agro, a la minería y, por supuesto, Vaca Muerta. Necesitan agua, energía y lugares fríos para instalar servers.

Sin embargo, Palantir es solo una de las empresas que los empresarios de la tecnología tienen vinculadas a la administración de Trump. Otra de ellas es Anduril Industries, Inc. En ese caso, se trata de una empresa de tecnología de defensa especializada en el desarrollo de sistemas autónomos avanzados.

Anduril y la crisis de suministro
Anduril vende sistemas que incorporan inteligencia artificial y robótica al Departamento de Defensa de Estados Unidos. Los principales productos de ellos incluyen sistemas aéreos no tripulados (Unmanned aerial vehicle: UAS) y sistemas antidrones (counter-UAS: CUAS), sistemas de vigilancia autónomos semiportátiles y software de mando y control en red.

A fines de marzo de este año, el secretario de Guerra de Estados Unidos Pete Hegseth confirmó que el Pentágono pedirá unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales al Congreso para continuar la guerra que Estados Unidos libra, junto a Israel, contra Irán.

En la administración de Trump tienen una fecha clave, que es 2027. En lo que va de la guerra con Irán, según informes y evaluaciones del Pentágono, se estima que EEUU ya gastó una cantidad significativa de sus reservas estratégicas de misiles. De hecho, hay quienes sospechan que, en caso de entrar en un conflicto más importante con China en Taiwán, el país estaría en problemas.

Los tecno empresarios de Silicon Valley, entre los que está Thiel, consideran beneficioso, en ese contexto, que el Pentágono comience a diversificar sus proveedores y comprar a productores más chicos.

Anduril, en ese escenario, tendrá un papel fundamental. La empresa construyó entre fines del año pasado y comienzos de este su planta de fabricación, denominada Arsenal-1, en Columbus, Ohio, y Jason Levin, vicepresidente de ingeniería de la empresa, aseguró a fines de marzo que ya estaban listos para empezar a producir.

Más allá del impulso del gobierno de Trump para que las empresas de defensa inviertan en la fabricación dentro de Estados Unidos, Levin aseguró que la ventaja de ellos es que pueden recurrir “a varios proveedores”, y que eso les da “ventajas en cuanto a precios y aumentar la capacidad de producción”. “Si necesitamos fabricar, podemos hacerlo recurriendo a una base de proveedores más amplia, en lugar de estar limitados a uno o dos proveedores”, explicó.

Es decir: el gobierno republicano necesita armamento rápido y, en la actualidad, la compra del Pentágono es monopolizada, lenta y cara. Desde Anduril, en tanto, quieren recuperar un “modelo fordista”, para bajar costos y producir en masa.

Argentina, tierra de oportunidades
Como en Estados Unidos les es caro producir, los tecno empresarios tienen que buscar espacios alternativos para bajar costos en los que haya recursos naturales y capital humano calificado. En esa línea, dentro del hemisferio occidental ven a la Argentina como un lugar ideal para eso. No pueden avanzar en Canadá; tenían el proyecto de hacerlo en Groenlandia, de hecho el embajador de Estados Unidos en Dinamarca es Kenneth Howery, un empresario tecnológico cofundador de PayPal junto con Thiel, pero allí tampoco lo lograron.

Otros países que les serían de utilidad son México y Brasil, pero ambos están gobernados por presidentes --Claudia Sheinbaum y Luis “Lula” da Silva, que no son afines a Trump y que están dispuestos a proteger los recursos y la soberanía de sus países.

En la Argentina, en cambio, ven con entusiasmo la figura de Milei. Thiel vino en persona al país. Se instaló en Buenos Aires hace cerca de un mes. Compró una mansión en Barrio Parque y trajo a su familia. Incluso está enviando a una de sus hijas a un colegio de la zona. Además, recorrió la Patagonia, donde le tomaron fotos caminando por la calle y también visitó otros países de la región. Fue a Brasil y también estuvo con el presidente de Paraguay Santiago Peña.

Quienes estudian la figura del magnate cuentan que él se encarga “de manera personal” de sus negocios --al menos al inicio-- y que es el motivo de su permanencia en la Argentina. Hay también quienes opinan que está interesado por el fenómeno Milei --tienen conocidos en común como Elon Musk-- y es uno de los únicos presidentes del mundo con el que se puede sentar a hablar de ideas anarcocapitalistas.

Además, ponen como otra variable la búsqueda de Thiel de zonas alejadas que sirvan como posible refugio en caso de guerras o de catástrofes mundiales y que, en esa línea, él ve el sur del mundo como una opción. De hecho, nació en Alemania en 1967 y se mudó con su familia a la Sudáfrica del apartheid en 1969 debido al trabajo de su padre, ingeniero en la industria minera. Es decir, tiene una historia de vida en el hemisferio sur.

Ahora bien, lo que los estadounidenses buscan para desembarcar con sus empresas en la región, entre otras cosas, son beneficios y exenciones impositivas para bajar costos. El SuperRigi apunta a eso, pero necesitan que sea aprobado por el Congreso y no mediante un decreto. Quieren tener la seguridad jurídica suficiente y, ante cualquier tipo de eventualidad, la garantía de poder litigar en los tribunales de su país.


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