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Política Opinión
La interna radical dejó solo a Faraldo en el tema del BEG ¿ultimátum de Peteco?
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Viernes, 22 de mayo de 2026

Paso de los Libres (22-5-26): La puja entre Valdesistas y petequistas complica más a la ya torpe administración de Agustín Faraldo. Tras la derrota legislativa del miércoles el intendente deberá tomar una decisión, acepta quitar la traba de las 25 cuadras o veta la ordenanza y vuelve a pagar costo político por un tema que ya lo desgastó en el inicio de clases.

Por Gabriel Link - contrapoderweb.com.ar

La torpeza política de Agustín Faraldo y su Gabinete volvió a quedar en evidencia éste miércoles, cuando no logró acordar con su interbloque y la bancada de la UCR decidió ausentarse de la sesión del Concejo Deliberante en la que iba a tratarse el Boleto Estudiantil. La ausencia de los radicales le dio un triunfo al bloque peronista, aunque resta ver si en los próximos días el intendente promulga la ordenanza o si se anima a vetarla y volver a pagar costo político por algo que ya le significó duras críticas por parte de toda la comunidad educativa.

La insólita excusa puesta por los concejales radicales fue que "la oposición no dice de dónde se deben sacar las partidas para otorgarlo", aunque eso es falso, pues el BEG está presupuestado por el equipo económico del intendente Faraldo, que, contrariamente a lo que dicta la tradición, antes de asumir le pidió a la gestión anterior que le permitiera redactar su propio presupuesto. En ese presupuesto está incluida la partida para el BEG, que hoy Faraldo se niega a cumplir.

La excusa publicada para el faltazo puede servir para justificarse en un videíto ante los estudiantes, a los que la presidenta de la UCR, Tania Bonpland, defendía a capa y espada cuando gobernaba Ascúa; aunque hoy, que gobierna Faraldo, decidió darles la espalda. Pero el motivo real de la ausencia es bien otro y tiene que ver con las tensiones políticas que existen entre el Gobierno y el comité de la UCR.

¿Ruptura o tensión?
La llegada al poder de Agustín Faraldo se debió exclusivamente al apoyo del ex gobernador Gustavo Valdés, quien viendo que ni él, ni Ana Miño (la que mejor medía en la UCR) podían vencer al peronismo por separado, los llamó y logró que armaran una sola fórmula.

Faraldo no aceptó la vice, y finalmente Valdés le dio el primer lugar. ¿Cómo lo hizo? obligando a Ana Miño, quien no quería integrar la fórmula con el actual intendente, a deponer sus aspiraciones a cambio de un lugar en el Gabinete de su hermano. Es decir, para que Miño aceptara acompañar a Faraldo, Valdés le tuvo que asegurar que a poco de asumir Juan Pablo le daría un ministerio.

El acuerdo también tenía exigencias para Faraldo, Valdés le daba la birome pero no todo el poder, el nuevo Gabinete debía estar integrado equilibradamente por "faraldistas" y radicales. Se dieron la mano y cada uno se fue a atender su elección.

Pero una vez logrado el triunfo Faraldo le bajó el volumen al timbre de su teléfono y lo empezó a atender muy esporádicamente. Pronto los radicales descubrieron que a la agenda no la podrían discutir con el intendente electo, sino con su adlátere, el ignoto Santiago Rodríguez, alguien que contaba con tanta experiencia política como Faraldo. O sea, cero.

Una vez que asumió, el intendente se empezó a esconder de los dirigentes elegidos por el comité radical para ocupar cargos en el Gabinete, y se volvió imposible, para quienes habían sido designados por Valdés como encargados de la negociación, sentarse con Faraldo sin la presencia de Rodríguez, quien hablaba y decidía por su jefe.

Así fue que desde la UCR acordaron aceptar mucho menos de lo prometido suponiendo que, en poco tiempo, la falta de experiencia movilizara a Faraldo a acudir a ellos tras los primeros tropiezos; lejos de ello, una vez que asumieron Rodríguez fortificó todavía más el muro y, para no compartir los papelones que no dejan de repetirse, algunos radicales decidieron renunciar.

Según cuentan en el comité, ninguna de esas renuncias tuvo que ver con incapacidad, todas ellas fueron motivadas por incompatibilidad de ideas. Ningún secretario o director tenía la chance de establecer criterios propios en sus carteras, todos debían responder a Rodríguez, que desconoce totalmente la botonera del poder y les exigía cosas absurdas o imposibles de cumplir.

Consultado por este medio sobre lo ocurrido ayer en el Concejo, un viejo dirigente radical expresó: "no entiendo bien que pasó, porque ya no se quien es radical", y ante la pregunta de por qué se dieron las bajas en el gabinete, la respuesta fue lacónica: "Y... es lo mismo de siempre, no cuidamos a nuestra gente".

Las tensiones fueron creciendo y el 22 de abril la concejal Susana Espinoza dejó al oficialismo en minoría en el Concejo y el peronismo obtuvo su primera victoria, logrando que se aprobaran tres proyectos que contrariaban el plan de ajuste del intendente.

En ese momento todo se disfrazó de "casualidad", Espinoza adujo un viaje a Corrientes y la derrota del oficialismo pasó casi inadvertida. Pero el miércoles el faltazo incluyó al bloque completo de la UCR, dejando al Ejecutivo a merced del PJ para una derrota diferente, pues lo que estaba en juego eran decenas de millones de pesos mensuales que Faraldo se niega a invertir en Boletos de colectivo para que los chicos puedan llegar al colegio.

Lo extraño del caso es que, a pesar de que los radicales avisaron mediante un video que no asistirían a la sesión, el presidente Vischi y los tres faraldistas se sentaron en sus bancas, permitiéndoles a los peronistas alzarse con la victoria.

Hay varias lecturas posibles sobre lo que pasó ayer:
a) El intendente y su secretario de Gobierno son tan torpes, improvisados y tercos como parecen, y todo les pasó por encima sin entender bien que fue lo que los chocó y sin saber cómo impedirlo, y al ver el desastre solo les quedó jugar al "patrón" y hacer como si no les importara.

b) El intendente no tiene ninguna injerencia sobre el presidente del Concejo, o incluso sobre el concejal Nuñez (que se declara hiperfaraldista, pero si bien ayer votó en contra el despacho de mayoría también rechazó el de minoría) por lo que no pudo impedir la sesión y su consecuente derrota.

c) La interna de la UCR está tan a tope que no habrá articulación política posible para el intendente hasta que entienda que se tiene que sentar a negociar poder con Peteco Vischi, independientemente de lo que haya negociado con el gobernador o su hermano; porque, evidentemente, ni Gustavo ni Juan Pablo manejan a los concejales de su bloque.

Ayer pareció quedar establecido que cada vez que necesite caja Faraldo se tendrá que sentar con los Valdés, pero si lo que necesita son ordenanzas tendrá que sentarse con Peteco.


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