Bs. As. (12-9-26): En un marcado cambio de época, la sociedad argentina empieza a mostrar un cambio en sus expectativas de cara a las elecciones del 2027. Según la última encuesta nacional de la consultora CEOP Latam, realizada entre el 28 de agosto y el 2 de septiembre sobre 2.279 casos en todo el país, el 51,5% de los encuestados afirma que preferiría "cambiar el rumbo" en las próximas elecciones presidenciales. En contraste, un 31,7% opta por "profundizar lo que se está haciendo", mientras que un 15,5% se inclina por "moderar" la gestión actual. El oficialismo conserva un núcleo duro, pero enfrenta un creciente rechazo entre trabajadores, jubilados y sectores vulnerables.
Al consolidarse las políticas de ajuste, el bloque de votantes que exige una corrección directa o matizada alcanza al 67% de la población. Esto implica que dos de cada tres argentinos demandan una modificación respecto del modelo vigente. El estudio señala que esta dinámica configura un cambio simbólico profundo frente al escenario de 2023.
La encuesta revela además que si el peronismo va unido, su candidato obtendría el 41 por ciento de los votos, mientras que Milei solo alcanzaría el 34%. La situación deja muy cerca a la oposición de ganar en primera vuelta y con una diferencia importante de cara a un balotaje.
En aquel proceso electoral, el presidente Javier Milei encarnó la demanda de ruptura y transformación, mientras que hacia 2026 el oficialismo pasó a ocupar el lugar del statu quo que la mayoría social busca dejar atrás. Como destaca el propio informe de la consultora, "la profundización, que es la bandera del núcleo duro, quedó en minoría clara".
Esta reconfiguración de expectativas altera el punto de partida del debate político rumbo a 2027: la inclinación hacia un nuevo rumbo condiciona el margen de maniobra del gobierno, cuya propuesta de profundizar las reformas pierde terreno frente a la exigencia social de alternativas moderadas o de cambio drástico.
La deserción del mundo del trabajo y el escenario electoral
La demanda de cambio de orientación no se distribuye de manera homogénea en la sociedad, sino que se agudiza en los estratos vinculados al trabajo y a la vulnerabilidad socioeconómica. La apertura del estudio por perfiles socio-ocupacionales revela que el pedido de modificación de rumbo asciende al 64,2% entre los sectores informales de nivel socioeconómico bajo, al 58,4% entre los asalariados formales de nivel medio/bajo y al 58,0% entre los jubilados y pensionados. Estos tres grupos representan, en conjunto, casi el 56% de la muestra total.
Por el contrario, la opción de profundizar el esquema económico actual solo conserva una posición mayoritaria firme en la informalidad de nivel socioeconómico medio/alto, donde alcanza un 52,8%.
Frente a este mapa, el informe describe un patrón contundente: "Cuanto más abajo en la estructura social y más ligado al trabajo asalariado o pasivo, mayor el pedido de cambio; cuanto más alto y más autónomo el perfil, mayor la adhesión al modelo". De este modo, el oficialismo mantiene respaldo en los sectores acomodados pero muestra desgaste en el núcleo del trabajo formal y los sectores pasivos.
Este clima de opinión impacta de manera directa en el tablero político de cara al futuro. Aunque Milei registra el piso de voto seguro más elevado del espectro dirigencial con un 33,8%, también presenta un nivel de rechazo del 56,9%, compuesto por votantes que afirman que no lo votarían de ningún modo.
Esta combinación define un liderazgo "intenso pero angosto", caracterizado por un piso alto y un techo bajo que le asegura competitividad para acceder a un balotaje pero le plantea serias dificultades para prevalecer en una segunda vuelta.
Sábado, 12 de septiembre de 2026