Bs. As. (8-11-26): El Sumo Pontífice mencionó explícitamente temas sociales conflictivos en la Argentina, por las políticas de ajuste y ataques continuos de la gestión de Javier Milei. Si bien el Gobierno nacional quiso por todos los medios sugerir que el papa León XIV iba a dar un discurso «apolítico» en su llegada al país, la realidad (de nuevo) reflejó otro panorama: además de pedir por «una economía al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía», tocó otros temas sociales que cruzan directamente a la política de La Libertad Avanza: universidad, discapacidad, la IA y el cuidado de la tierra.
«Argentina posee muchos recursos humanos. Hacer fructificar esa riqueza en beneficio de todos exige prestar particular atención a los jóvenes. De las oportunidades que encuentren hoy dependerá en buena medida que puedan desarrollar aquí sus proyectos de vida. Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños», manifestó en un tramo de su discurso que duró 26 minutos.
Y entonces incluyó a las universidades, un dato menor teniendo en cuenta que no es un tema que haya mencionado en todos los países que visitó: «Crear las condiciones para que puedan proyectar libremente su vida en Argentina exige robustecer de manera particular la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación. A lo largo de su historia, esta nación ha procurado extender la instrucción a sectores cada vez más amplios de la sociedad. Gracias a ese esfuerzo, generaciones de argentinos han podido cultivar sus capacidades y contribuir al desarrollo del país desde los más diversos oficios y profesiones. Preservar y fortalecer esta vocación educativa exige ofrecer a los jóvenes una formación que les permita descubrir sus talentos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás. Esta tarea requiere también confiar en los jóvenes, reconocer su capacidad de iniciativa y abrir espacios donde puedan aportar sus ideas y asumir responsabilidades. La nación necesita contar desde ahora con su inteligencia, su creatividad y su participación».
El Papa y la discapacidad
«Ese horizonte suscita otra pregunta: ¿Qué lugar ocupan en nuestras decisiones quienes todavía no han nacido? Antes de preguntarnos qué mundo les dejaremos, debemos reconocer su dignidad. Nuestra responsabilidad hacia las generaciones venideras comienza por acoger la vida desde sus primeros instantes y custodiarla hasta su término natural», relató en línea con el pensamiento antiaborto de los papas anteriores.
Pero enseguida incluyó la discapacidad: «La misma dignidad reclama especial atención en la enfermedad, la dependencia y la discapacidad. También entonces corresponde cuidar, aliviar el sufrimiento, acompañar y hacer sentir a cada persona que su vida conserva siempre un valor que ninguna circunstancia puede disminuir».
Este lunes por la mañana, el Papa visitará el Cottolengo Don Orione, en Claypole. Allí residen 410 personas con discapacidades. “Es ir a un lugar donde están los descartados del mundo. Él elige ir ahí –manifestó a Tiempo la coordinadora de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina, María Bayá Casal–. La discapacidad es un tema que tiene que ver con la respuesta y el lugar que le da la sociedad. A veces se habla mucho de derechos, pero poco de obligaciones. Hay obligaciones que tiene el Estado -que se financian a través del Ministerio de Salud- para que esos derechos se cumplan”.
De la tierra a la IA
León XIV continuó con el cuidado de la tierra, otro tema sensible para la agenda del gobierno, que promueve el puro extractivismo sin contemplar a las comunidades ni al factor ambiental: «Esa responsabilidad para con el género humano se refiere también al cuidado de la tierra. Argentina ha sido bendecida por Dios con una extraordinaria riqueza natural. Sus campos, sus reservas de agua, sus fuentes de energía, sus minerales y la diversidad de sus ecosistemas ofrecen amplias posibilidades de desarrollo. Una ecología auténticamente humana sabe unir el cuidado de la creación al de las personas, procurando que el aprovechamiento de estos recursos contribuya al bienestar de las comunidades y preserve las condiciones que hacen posible la vida y el trabajo en sus territorios».
Y entonces incluyó el factor de la tecnología, frente a un presidente que endiosa a la Inteligencia Artificial, a la que asegura que no se debe regular en ningún sentido: «Los rápidos avances tecnológicos abren, a su vez, posibilidades que hace pocos años apenas podían imaginarse. Plantean también interrogantes de gran alcance, especialmente en relación con la inteligencia artificial. La medicina, la educación, la producción y la investigación cuentan hoy con instrumentos capaces de transformar profundamente la vida humana. Estos avances exigen considerar las consecuencias de su aplicación y las responsabilidades de quienes deciden cómo utilizarlos. El desarrollo tecnológico necesita una conciencia ética a su altura».
Discapacidad, universidad, IA y el cuidado de la tierra: otros conceptos del Papa que también cruzaron a las políticas del Gobierno
«Muchas de estas responsabilidades exceden el ámbito de un solo Estado. Los grandes ríos unen territorios; los ecosistemas se prolongan de un país a otro; la energía, los alimentos, el conocimiento y los movimientos de las personas crean vínculos que desbordan las fronteras. Pensar el futuro de Argentina lleva también, por ello, a mirar hacia los pueblos con los que comparte este continente. América del Sur posee una gran riqueza humana y natural, y sus pueblos comparten lazos históricos y tradiciones culturales que ofrecen un amplio campo para la cooperación. Argentina puede contribuir a ese esfuerzo con su experiencia y sus capacidades. Fortalecer los espacios de encuentro y de colaboración es una manera de asumir juntos las responsabilidades que ningún país puede afrontar por separado», acotó el Sumo Pontífice.
En otro tramo, no menor, explicitó la presencia de los pueblos originarios, al referirse a todos los sectores sociales, personas y comunidades que integran nuestro país: «Algunos nacieron aquí; otros llegaron desde lejos y encontraron un hogar; otros pertenecen a pueblos originarios cuya presencia precede al nacimiento de la nación. De ese encuentro entre procedencias y experiencias diversas fue tomando forma, con el paso del tiempo, un pueblo que ha sabido abrir sus puertas, hacer espacio a quien llegaba y conservar, aun en medio de momentos difíciles, una notable capacidad para levantarse y seguir hacia adelante. Todos han contribuido a la Argentina que hoy tengo la alegría de visitar. Ninguna generación comienza la patria desde cero; la recibe. La recibe en una lengua y en unos vínculos que la preceden; en instituciones que otros fundaron y en bienes que fueron creciendo gracias al trabajo de muchos».
Domingo, 8 de noviembre de 2026