Cementerio de Darwin (Islas Malvinas): El inicio fue un alarido desgarrador. "Ay hijo mío, ¿dónde estás?", gritó la primera de las madres que se bajó del ómnibus, perforando la inusual mañana -templada, sin vientos ni nubes-, de este paraje desolado. Todo hacía prever una jornada de llantos y desconsuelo mientras los familiares recorrían las tumbas de sus soldados caídos Malvinas, varios de ellos, correntinos.
Para Eulogia Rodríguez -correntina- fue una manera de restituirle un derecho a su hermano Hasta la semana pasada, Eulogia Rodríguez tenía "todo bajo control", pero estos últimos días empezó a sentir ansiedad y angustia. Ella define lo que ocurrirá hoy como "raro, histórico y único" y afirma que pondrá fin a una incertidumbre que le oprimió el pecho por más de 35 años.
Esa incertidumbre, dice, se va a mantener hasta el último segundo, cuando apoye los pies frente a la cruz que se yergue sobre la tumba de su hermano Macedonio.
"No sé cómo va a reaccionar mi corazón. No sé qué voy a sentir. Hoy, solo tengo en mente una imagen del lugar", sostuvo. No saber qué había ocurrido con los soldados daba lugar a la esperanza falsa de encontrarlos un día en algún lugar, de escuchar el timbre del teléfono o un golpe en la puerta y que del otro lado estuviera el hijo, el hermano o el padre al que tanto esperaba.
"En nuestro caso esa expectativa desapareció, pero en otras familias se mantuvo", dijo Eulogia. Pese a no saber cómo se sentirá, ella sí sabe el comentario que le hará a su hermana Ladislada cuando las dos instalen la placa. "¿Te acordás cuando me dijiste que nunca ibas a pisar las islas Malvinas?", le dirá.
Según ella, su hermana cambió de opinión cuando recibieron los resultados de los estudios de ADN. "Eso la cambió. Yo le dije que no dijera ´nunca´", dijo. La que no iba a ir a este viaje en realidad era Eulogia. La idea inicial era que volara su madre, cuyo estado de salud empeoró después de la reunión en la que el Gobierno les comunicó los resultados de la identificación. "Ella quiso que fuera yo ocupando su lugar a cerrar la historia", dijo.
La visita a Malvinas será, según Eulogia, una manera de restituirle a Macedonio su nombre, un derecho del que estuvo privado por la "desidia de los gobiernos" que no avanzaron en el proceso de identificación. "Durante todos esos años han partido muchos padres y madres", lamentó.
Alberto Segovia, cuyo hermano era uno de los no identificados, lloraba feliz de la emoción. "Ahora le voy a poder explicar a mi hijo porque le puse Higinio, como mi hermano. Hasta ahora no lo pude hablar, era un tabú", explicó mientras abrazaba a Julio Aro y lo invitaba a pescar surubies en su Corrientes natal.
Sábado, 31 de marzo de 2018