Bs. As. (15-2-26): En días en los que Milei parece avanzar sin freno, buena parte de los actores del poder en la Argentina actúan bajo la hipótesis de que será reelegido en 2027. El peronismo, golpeado por la derrotado de octubre, sigue dividido. Kicillof, el único que aparece con posibilidades, dedicará este año a la construcción federal
Javier Milei acaba de transitar una de sus semanas políticas más exitosas. El oficialismo arrasó en el Congreso, con la media sanción por mayoría contundente de dos proyectos que formaban parte de su contrato electoral. El trámite expuso la incapacidad de la oposición para articular una resistencia a la altura de la avanzada libertaria.
La flexibilización laboral obtuvo 42 votos en el Senado y la baja de edad de punibilidad, 149 en Diputados. Equivale a un respaldo del 58% del total de cada cámara. Cerca de los dos tercios.
Pero no es solo una cuestión de votos. La actitud de los gobernadores, de los bloques sin alineamiento automático y de la propia CGT, que negoció a escondidas para resguardar el financiamiento de las organizaciones sindicales, mostró que los factores de poder de la Argentina actúan bajo la hipótesis de que Milei va a continuar como presidente después de diciembre de 2027.
Incluso el peronismo opositor, que había logrado sostener la unidad en los debates de reforma laboral y de régimen penal juvenil, se partió por la mitad en la votación en Diputados del acuerdo Unión Europea-Mercosur. Una muestra de la persistencia de sus desacuerdos internos en cuestiones estratégicas, en este caso, sobre la inserción internacional.
Justo hace ocho años, en la primera mitad de febrero de 2018, meses después de que el gobierno de Mauricio Macri hubiera ganado, como el de Milei, las elecciones de medio término, y de que hubiera impuesto leyes importantes en las sesiones extraordinarias de finales de 2017, en el peronismo se produjo un cambio de expectativas. “Hay 2019”, dijo Alberto Rodríguez Saá, entonces gobernador de San Luis, a la salida de un acto en Chaco. El resto del peronismo, con Cristina Kirchner como figura central, enseguida adoptó la consigna, en un intento por ahuyentar el derrotismo que se había instalado en los meses anteriores.
¿Hay 2027? Es la pregunta que hoy flota sobre la desarticulación y la confusión del peronismo, todavía conmocionado por la derrota de octubre y sin un liderazgo dedicado a reunir las piezas del rompecabezas. Para peor, la mayoría de los gobernadores peronistas va a anticipar sus elecciones provinciales el año que viene, como hicieron en 2023, para desentenderse de la contienda nacional.
Es extraño. También habrá desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires. Pero, dicen cerca de Axel Kicillof, como parte de una estrategia inversa, para preparar el terreno para un triunfo peronista en octubre. ¿Lo que no dio resultado en 2025 funcionará en 2027? El candidato para suceder al gobernador, dicen en La Plata, surgirá del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la fuerza que sostiene el proyecto presidencial del gobernador.
En contraste, el presidente se fortalece, sostenido en tres pilares fundamentales: el clima de época, del que es un fiel exponente; la estabilidad macroeconómica, apalancada en un dólar cada vez más barato, y la ausencia de una alternativa clara. La última encuesta de Opinaia muestra que ante la pregunta de quién es el líder de la oposición, se impone la opción “Nadie”, con el 39%.
Esto se combina con la relación de sumisión de Milei con Donald Trump, que parece garantizarle al gobierno un horizonte sin turbulencias financieras, una cobertura permanente ante shocks externos, lo que le faltó a Macri para concretar sus aspiraciones de reelección. Las elecciones presidenciales de 2027 serán las más importantes a nivel internacional desde 1983. Toda la derecha internacional va a apostar fuerte por la continuidad de Milei.
¿Entonces, hay 2027? Faltan casi dos años. Depende en gran medida del desempeño del gobierno y en menor medida del grado de unidad de la oposición. En las últimas dos semanas, en paralelo al avance sin frenos de Milei en el Congreso, se acumuló una serie de noticias económicas que exponen la fragilidad del programa de Luis Caputo y el deterioro del nivel de vida de buena parte de la sociedad.
La economía real es hoy la principal oposición a Milei. La reducción de la inflación entró en crisis con la salida de Marco Lavagna del Indec, que fulminó la credibilidad del gobierno, y la publicación del IPC de enero, que consolidó un ciclo de ocho meses de aumentos crecientes. El incremento de los alimentos empujó también el alza de la canasta básica, lo que anticipa un recrudecimiento de la pobreza.
La seguidilla no entra en un solo párrafo. Desde diciembre de 2023 se perdieron casi 300.000 puestos de trabajo. En diciembre, los salarios registrados volvieron a caer frente al IPC y cerraron el año 2,7 puntos porcentuales abajo. Desde el inicio del gobierno de Milei, el salario real registrado retrocedió 7,1 puntos porcentuales, según un cálculo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). La utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en diciembre en 53,8%, un récord negativo histórico, solo superado en marzo de 2024 y en el peor momento de la pandemia.
Estas condiciones económicas, de estabilidad pero con un descontento muy extendido, y el nivel de respaldo a Milei, estable por encima del 40% pero con diferencial negativo, no anulan la posibilidad de una confrontación competitiva en 2027. “La demanda ordena a la oferta y hoy existe un mercado electoral para construir una alternativa a Milei”, dice un asesor del peronismo, habituado a mantenerse en las sombras.
La diferencia es clara con 2011, cuando la economía crecía y Cristina Kirchner había pegado un salto de popularidad tras la muerte de Néstor Kirchner. Ese año hubo una deserción de candidatos opositores. Mauricio Macri decidió resguardarse en la Ciudad por recomendación de Jaime Durán Barba. Carlos Reutemann también se rehusó a postularse, como había hecho en 2003.
El presente de la oposición es crítico, pero hay un núcleo duro que se sostiene competitivo, auxiliado en parte por la polarización que promueve el propio Milei. La oposición perdió fuerza en el Congreso, pero tiene bloques de más de un tercio en las dos cámaras. Tiene la presencia más pobre en el poder territorial desde 1983, pero todavía gobierna seis provincias.
No cuenta con un liderazgo que unifique, pero tiene a Kicillof, gobernador de Buenos Aires, con alto nivel de conocimiento en todo el país y la voluntad clara de competir en 2027. “Es el único que quedó en pie”, dice un dirigente de La Cámpora, con algo de resignación, en un análisis que comparten otros sectores del peronismo todavía no alineados con el gobernador. Aunque con diferencial negativo de 15 puntos o más en todas las encuestas, es el opositor con mayor imagen positiva, coinciden los últimos estudios de Opina Argentina y de Management & Fit. El masssimo calla.
La renuncia de Máximo Kirchner a presidir el PJ bonaerense marcó un punto de quiebre en la dinámica de la disputa entre Kicillof y Cristina. Con elegancia, el cristinismo pareció haber reconocido que está en desventaja en la correlación de fuerzas. Kicillof logró imponerse sin romper, en línea con su objetivo de conducir a todo el espacio.
La alternativa política, dicen en el entorno de Kicillof, está en plena construcción. La certeza de que “hay 2027”, afirman, debería aparecer en la segunda mitad de este año, una vez terminado el Mundial, cuando haya permeado el trabajo territorial del MDF. En estos días arranca una tarea destinada a la construcción de referencias territoriales, el tejido de la telaraña para caminar hacia 2027. Trabajan en eso Carlos Bianco, Andrés Larroque, Gabriel Katopodis, Cristina Álvarez Rodríguez, Jorge Ferraresi, Mariano Cascallares, Julio Pereyra y Julio Alak, entre otros.
En sus últimas apariciones públicas, Kicillof anticipó un discurso de campaña apuntado a representar a los damnificados por Milei. Repetirá una y otra vez que en la Argentina hay un trabajador registrado menos cada tres minutos y que cierran treinta empresas por día. Mientras, sus equipos técnicos desarrollan propuestas específicas para interpelar al electorado de cada provincia.
Kicillof ya definió quiénes encabezarán esa tarea. El Centro de Estudios Derecho al Futuro (Cedaf) está liderado por tres dirigentes de su extrema confianza: la exministra de Trabajo de la provincia Mara Ruiz Malec, el exministro de Infraestructura bonaerense Agustín Simone y el expresidente de Aerolíneas Argentinas Pablo Ceriani. Esos equipos técnicos articulan el trabajo con otros sectores del kicillofismo, como el Grupo Atenas, de la ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano provincial, Silvina Batakis.
El gobernador hace los deberes por si cambia el viento y se abre la posibilidad de que haya 2027. Quién sabe.
Domingo, 15 de febrero de 2026