Santo Tomé - Paso de los Libres (2-7-26): Santo Tomé intensificó el monitoreo y activó su plan de contingencia, mientras Paso de los Libres y otras localidades siguen de cerca el enorme caudal que desciende desde Brasil.
El río Uruguay avanza con una velocidad que inquieta a las comunidades asentadas sobre sus costas. En Santo Tomé, la creciente suma cuatro centímetros por hora y ya superó los 9,20 metros, un comportamiento que mantiene en permanente vigilancia a las autoridades municipales y a los organismos de Defensa Civil.
El último parte oficial confirmó una altura de 9,22 metros, todavía por debajo de los niveles de alerta (11,50 metros) y evacuación (12,50 metros), aunque la tendencia ascendente no da margen para el relajamiento. A ello se suma el importante volumen de agua liberado por la represa de Chapecó y las persistentes lluvias registradas en la cuenca alta del río, principalmente en Brasil.
Frente a ese escenario, el intendente José Augusto Suaid encabezó ayer una reunión con todas las áreas municipales para revisar el plan de contingencia. El encuentro permitió actualizar protocolos, evaluar la capacidad de los centros de evacuados, coordinar la logística sanitaria y prever incluso eventuales evacuaciones aéreas desde la ciudad hasta el Aeroclub, si las condiciones lo hicieran necesario.
La preocupación también se extiende aguas abajo. En Paso de los Libres, el intendente Agustín Faraldo viajó a esta Capital para reunirse con funcionarios provinciales y advertir sobre la magnitud del caudal que ingresa desde territorio brasileño. Según explicó, las evacuaciones comienzan cuando el río supera los ocho metros y las estimaciones elaboradas junto con Prefectura Naval indican que podría acercarse a los 11 metros.
BRASIL
La situación encuentra además un correlato del otro lado de la frontera. En San Borja, a pocos kilómetros de Santo Tomé, el río ya superó los 8,50 metros y continúa en ascenso, con pronósticos que anticipan la llegada al nivel de alerta en pocas horas.
Con las proyecciones que anticipan un segundo semestre influenciado por el fenómeno de El Niño, los municipios ribereños sostienen un monitoreo las 24 horas. Por ahora no hay evacuados en Santo Tomé, pero la rápida velocidad de la creciente obliga a seguir cada medición con atención, mientras el río continúa escribiendo, centímetro a centímetro, una historia que mantiene en alerta a toda la costa correntina.
Jueves, 2 de julio de 2026