Sábado, 24 de Octubre de 2026
  
24/10/2026 17:29:06
Política Internacional
Una marea roja en las calles y otra digital empuja a Lula con chances en el balotaje
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Sábado, 24 de octubre de 2026

San Pablo (24-10-26): Sorprendido en primera vuelta, el PT reactivó su campaña con movilizaciones estudiantiles masivas y una inédita batalla en redes sociales para disputarle la segunda vuelta a la ultraderecha. “Trabajador/ mirá para acá/ estoy en la calle para que tu hijo pueda estudiar”. Ese cantito de cientos de miles de estudiantes de todo el país, de los colegios secundarios, los que votan por primera vez, marcó el inicio de la campaña, desesperada, por cierto, que invadió todas las ciudades de Brasil desde que Flávio Bolsonaro, el candidato ultraderechista del Partido Liberal, sorprendió con su victoria por 47,03 a 45,16% al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Si Lula llega competitivo a la segunda vuelta de la elección, es por una estrategia que, de ser exitosa, quedará en la historia: las calles llenas espontáneamente en todo el país y la organización orgánica en las redes de la mano del influencer lulista André Janones, un diputado del partido Red que batalló en soledad desde 2014 contra las máquinas de big techs aliadas al bolsonarismo y la extrema derecha.

Desde entonces y con la fuerza espontánea que superó errores garrafales de campaña en la primera vuelta, Lula, a los 80 años, dejó de lado el discurso del legado y de la biografía para defender y pasó al frente. “Ahora hay que proponer futuro ante el abismo que propone Bolsonaro”, dijo Lindbergh Farias, diputado del Partido de los Trabajadores por el estado de Río de Janeiro.

La mesa chica del Partido de los Trabajadores (PT) —derrotada ferozmente en primera vuelta, sobre todo en el estado de San Pablo— dejó lugar a la nueva guardia de los gobernadores reelectos del nordeste: Jerónimo Rodrigues en Bahía, Elmano de Freitas en Ceará y el sorprendente Rafael Fontenles en Piauí.

¿Qué arrojaron los resultados de la primera vuelta electoral en Brasil?
La primera vuelta fue avasalladora para el PT: el Partido Liberal (PL) hizo durante un año campaña para senador explicando a la población que el objetivo era destituir a los miembros de la corte que condenaron a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por intento de golpe, pero sobre todo a Alexandre de Moraes, identificado como el gran enemigo de la ultraderecha pese a que fue funcionario de Michel Temer, presidente que lo designó en la alta corte. Es por eso que el PL controlará en 2027-2030 dos tercios del Senado. En la Cámara de Diputados tendrá el bloque mayoritario. Por eso, una victoria de Flávio Bolsonaro colocará a Brasil frente a un inédito poder faraónico desde el fin de la dictadura militar (1964-1985). Con ese empuje de la victoria en primera vuelta, Flávio Bolsonaro prometió ir más allá: liberar al padre apenas asumir con un indulto el 5 de enero de 2027, reformar la Constitución para eliminar la reelección y extender a cinco años su propio mandato. El anuncio del ajuste económico de 1,5 punto porcentual del PIB prometido por Flávio disparó a la Bolsa de Valores de San Pablo y redujo al dólar por debajo de los 5 reales en un claro apoyo del mercado financiero a la promesa de “enterrar la era Lula” con una reforma laboral para que la paga sea por horas y estimular el “emprendedurismo”.

De la Paulista a Copacabana: la movilización estudiantil que reanimó la campaña de Lula
Pero, en medio de los destrozos de la primera vuelta (Lula perdió 47,16 contra 45,1%), el PT comenzó a diseñar una nueva estrategia: mostrar al exmetalúrgico nacido en el hambriento sertão (el árido e histórico interior del nordeste brasilero) del estado de Pernambuco como futuro para conquistar más derechos y eliminar el fantasma de recortes contra el sistema de salud, las becas universitarias y la valorización del salario mínimo y las paritarias por encima de la inflación.

“Lo que ocurrió con la campaña de Lula es que le quitó el monopolio que desde 2018 tenía la derecha bolsonarista tanto en las calles como en las redes”, dijo Pedro Doria, director del influyente newsletter político Meio y columnista de las elecciones en el canal de noticias GloboNews.

Doria recordó que lo que ocurrió en la Avenida Paulista de San Pablo el domingo 11 de octubre fue algo inédito para la izquierda, por la cantidad de gente convocada. Al domingo siguiente, Bolsonaro midió fuerzas en el mismo lugar, pero con menos público. El éxito de la Avenida Paulista, corazón de la disputa política en Brasil, se expandió a todas las capitales, donde se lanzaron campañas de concientización boca a boca. Todo comandado por los estudiantes del secundario y organizaciones universitarias. En Río, otra vieja guardia, comandada por el músico Caetano Veloso, la izquierda llenó como nunca Copacabana, o como solo lo habían hecho Madonna y Lady Gaga con shows gratuitos.

“No pasaba algo así tan masivo para la izquierda desde 1992, cuando el movimiento de los caras-pintadas (sin vinculación con la política argentina) llenó las calles de Brasil para exigir la salida del expresidente Fernando Collor de Mello”, dijo Doria. Collor renunció en 1992 por un escándalo de lavado de dinero luego de hacer un corralito con las cajas de ahorro con el objetivo de dar un shock antiinflacionario.

“Los Vengadores” y la lección digital a un líder analógico: la batalla por las redes sociales
El recado de la primera vuelta rápidamente tuvo un sentido digital. Ana Luisa, diputada negra de 21 años del PT elegida por Minas Gerais, y Jones Manuel, académico, líder negro comunista de Bahía también electo diputado, comandaron la lavada de cara de Lula. Por empezar, le enseñaron a hablar con la cámara frontal del teléfono celular para estar más cerca de la población. El gobernador Fontenles, de Piauí, creador de una innovadora política de recuperación de teléfonos celulares robados, le regaló a Lula, el último presidente analógico, un teléfono celular para sumarse a su propia campaña digital.

El grupo de jóvenes diputados que arroparon al octagenario Lula se autodenominó “Los Vengadores” y colocaron a Lula, arisco a las redes, a competirle a Bolsonaro el relato digital. Mientras tanto, el largo brazo estadounidense pulsaba para el lado de Flávio. Esto quedó reflejado por el algoritmo de Meta, que perjudicó la divulgación en la campaña de Lula e incluso la IA de WhatsApp generaba gráficos apenas de Bolsonaro.

Pero el gran éxito de la segunda vuelta, más allá de si Lula vence o no las elecciones, fue el derretimiento de la ultraderecha en las redes con el discurso de ‘ya ganó’ de la mano del grupo de WhatsApp creado por Andrés Janones llamado “Ejército de Lula”. Hasta este viernes, el grupo logró tener 10 millones de miembros. El grupo intentó ser censurado en una jugada de último momento por Kassio Nunes, el juez de la corte bolsonarista que preside el Tribunal Superior Electoral y que, según el propio Lula, “ha inclinado la cancha”.

“Efecto Messi” y jornada laboral corta: las últimas cartas de Lula para inclinar el balotaje
El jueves por la noche, Lula pasó tres horas en vivo por sus redes junto con Janones. El diputado influencer que llevó a Lula a conquistar las redes de la segunda vuelta comparó al fundador del PT, que busca su cuarta presidencia, nada menos que con Lionel Messi. Pidió que el resto juegue como la Scaloneta hizo en Qatar 2022 y en el mundial 2026, ayudando a brillar al crack: "Nadie necesita decirle a Lula cómo usar las redes sociales. Es el mejor comunicador del país. Lula no sabe usarlas porque no lo necesita. Es un hombre de 80 años que ha dedicado su vida a este país. El líder político vivo más grande de nuestra historia. Es imposible que alguien piense que Lula necesita aprender a usar las redes sociales de otra persona. Así como en la selección argentina, Messi sigue siendo un genio, pero necesita jugadores jóvenes que corran por él; Lula también nos necesita para que hagamos el trabajo en las redes sociales mientras él brilla”.

En situación de empate técnico en las encuestas, el Lula de la segunda vuelta ha logrado también promulgar una ley que eleva el techo imponible de los monotributistas, perdona algunas de las deudas y otra, la de más impacto, que es la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas, con el fin de la escala 6x1 para permitir dos francos semanales. Como parte de su estrategia, acompañó la medida con un proyecto para que partidas presupuestarias en manos de los diputados financien en las ciudades del país la tarifa cero del transporte público todos los fines de semana.

La elección más importante de la historia deja a un Lula de 80 años abrazado a las estrategias digitales como nunca y la delantera en todos los relevamientos de redes frente a la derecha que siempre dominó el ecosistema. Quedará el interrogante para Lula de si lo nuevo, en la última elección de su vida, la séptima, finalmente funciona.


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