Bs. As. (8-2-26): El primer gesto callejero y de protesta del año hacia el gobierno nacional sucedió en simultáneo en 27 puntos del país, incluyendo la ciudad de Buenos Aires: fue la segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista, que inaugura la segunda mitad del gobierno de Javier Milei y se planta como la antesala de una semana de protestas centrada en el 11 de febrero con la movilización contra la reforma laboral.
Por Euge Murillo
Sacudió el centro porteño y otras 26 ciudades. Miles gritaron y bailaron contra los atropellos a las mujeres, la comunidad LGTBIQ+, los trabajadores y jubilados.
La primera gran protesta nacional del año tuvo el color -bien político- de la comunidad LGTBIQ+, pero incluye también a un sector más amplio de la población sobre el cual el gobierno implementa una política cotidiana de deshumanización: por eso cabe llamarlo fascista y una parte de quienes sostienen ese enunciado, se encontraron para marchar de Congreso a Plaza de Mayo en una convocatoria que a muchos pudo haberles sorprendido, cuando el foco está en las movilizaciones contra la reforma laboral.
Sin embargo, esta Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista insiste en aportar a la manifestación callejera un carácter transversal: desde los incendios en los bosques del sur a la protección de los glaciares; desde una reforma laboral que precariza la vida de los y las trabajadoras, hasta la defensa de los derechos de las personas con discapacidad que en dos años han sufrido pérdidas irreparables.
Marcha Antifascista
Marcha Antifascista Marcha Antifascista (JoseNico)
La marcha puso en el centro el ataque a la población migrante imitando el modelo del ICE en EE.UU, y la represión sobre los jubilados por la policía. Las consignas de la comunidad LGTB estaban firmes en columnas extensas que ponderaron el baile y la lucha: reparación histórica a las personas travestis trans y la denuncia a los crímenes de odio. El antecedente de esta marcha el año pasado fueron los dichos homofóbicos de Milei en Davos. Pero una diversidad de consignas pintaron una marcha de 200.000 asistentes según los organizadores, en un inicio de año que pone el ojo en la economía con un índice de precios que el gobierno no planea actualizar.
Ayer, una parte de este país que no encaja en el mote “argentinos de bien”, salió a la calle porque, como escribió Raquel Robles en este diario, hay que “ganar la calle, metro a metro, centímetro a centímetro”.
“Hay que entender que esto no es solo por Milei; es contra el fascismo que viene emergiendo en todo el mundo y que en Argentina aterrizó con él”, dice Kalo, quien coordinó una de las tres asambleas previas en enero para organizar esta marcha encabezada por personas travestis mayores, migrantes, discas -se armó un corralito para contener sillas de ruedas y a personas no videntes- y jubilades que marcharon las diez cuadras: “Vinimos a acompañar a les chiques”, dice una jubilada. En diálogo con Página/12 agrega que está muy lejos de la discusión sobre si lenguaje inclusivo “sí” o “no”: lo que tiene claro es que esa marcha y la de los miércoles tienen todo en común.
A las 5 pm todos comenzaron a desplazarse hacia Casa Rosada, que no es el rosa de las maricas y de las travestis que sostienen ese micelio que las hace extravagantes: entre las miles de personas que se concentran en Plaza Congreso hay un sustrato que nutre la movilización, una mezcolanza de jubilades, discas, organizaciones de derechos humanos, ambientalistas, feministas, sindicalistas, partidos políticos, organizaciones barriales, estatales, migrantes, un llamado que logró un entusiasmo que se pudo ver en la propuesta a la convocatoria: “frente al fascismo solidaridad”.
“Somos gente pobre. Somos hijos de personas a las que el trabajo no les alcanza o la jubilación no les llega. Somos una hermandad unificada que necesita hacerse más grande. Como dice una de las consignas de esta marcha: ninguna vida es descartable”, dice La Kalo y agrega la palabra solidaridad tiene que ver con reforzar ese lazo social dañado: “No podemos ser individuos solos en una sociedad compuesta por pares”.
Vienen por nosotrxs
Ana Tapia tiene 73 años y dos horas de viaje desde su casa al centro de CABA que hace en transporte público todos los miércoles para ir al Congreso. Estuvo en esta marcha junto a la agrupación Jubilados Insurgentes: “Esta ‘Agencia de la Verdad’ es para perseguir periodistas, ahora vienen por los periodistas, pero como alguien podría decir ‘yo no soy periodista’, se queda tranquilo. Después vienen por los discapacitados, pero ”como no soy discapacitada, me quedo tranquila". Siguen apostando al exterminio de la salud pública, pero como alguien se maneja por privado, no se preocupa. Pero yo sí soy jubilada. Y vinieron por nosotros: ganando 350.000 pesos, con un bono que apenas llega a los 400 y pico. Ahí tenemos la respuesta: no van a dejar nada en pie. Lo que no salga por reforma, saldrá por DNU. Por eso es indispensable seguir en las calles luchando”, dice Ana.
“El pueblo cuida al pueblo”, decía una bandera en la que se envolvía una drag que meneaba la consigna en torno a su cuerpo y sus plumas, como si quisiera arropar en esa bandera a quien le pasara cerca. Esa fue otra constante en la marcha: la politización del baile puesta a macerar con alegría -que no abunda- a pesar de que se trate de una comunidad agredida específicamente por Milei: “Este gobierno es sumamente facho, han tomado a los jubilados como la punta del iceberg para atacar a todo lo demás: discapacidad, mujeres, comunidad lgtb, migrantes, gente pobre, comunidades indígenas. Hemos retrocedido muchísimo”.
“Las acciones fascistas hacia el colectivo disca no solo se expresan en discursos, sino en políticas concretas que deciden qué vidas valen y cuáles no”, dice Marcos Varela de la organización Orgullo Disca. Cuando la marcha atravesaba la 9 de Julio un grupo de personas en sillas de rueda y no videntes se sumaron a la cabecera acompañados por personas que las protegían de la multitud. Para Marcos, las políticas gubernamentales “se materializan en el ajuste sobre pensiones y prestaciones, en auditorías persecutorias, en la burocratización expulsiva para acceder a derechos, en la falta de acceso a medicación y apoyos vitales de la vida diaria”. Esta semana, después de que el gobierno intentara vetarla dos veces, se reglamentó la Ley de Emergencia en discapacidad aprobada en julio de 2025. “Gracias por los cuidados”, decían ya entrando en la Plaza de Mayo. En ese modo de manifestarse, se pone la atención en el otro y esto es lo virtuoso de este tipo de marchas que se corren de los modos tradicionales.
“Desde el bloque sindical que conformamos las tres centrales (CGT y las dos CTA) y la UTEP, participamos desde el primer momento en que se convocó a esta marcha del Orgullo Antifascista Antirracista”, explica Leonor Cruz, Secretaria de Géneros y Diversidades de la Central de Trabajadores Argentina Autónoma (CTA-A): “Esta reforma, en vez de adquirir derechos, viene a universalizar la precarización de la vida, el hambre, la desprotección y la comunidad”, dice en diálogo con Pagina/12.
“No va a pasar, no va a pasar, esa reforma laboral”, corearon en la marcha. En las últimas horas el Consejo Directivo de la CGT llamó a movilizar el 11 de febrero hacia el Congreso a las 15.00 hs ante el debate legislativo por la reforma laboral. El llamado a “Paro General” también emergió del sudor: los tacos y abanicos antifascistas con su sonido al plegarse y desplegarse, le dieron su mensaje a la dirigencia sindical.
“Argentinos de bien”: bien gracias
“No se piden documentos a las personas blancas; se les piden a los que tenemos rasgos más indígenas, más morochos”, dice Delia Colque, integrante de Ni una migrante menos y del Bloque de Trabajadorxs Migrantes. “Lo que intentan mostrar es que pelean ‘para que Argentina sea de los argentinos’, volviendo al discurso de la ‘migración descontrolada’”. Para ella, ante las crisis económicas, se termina apuntando a los migrantes como chivo expiatorio: “Dicen que venimos a robar trabajo, educación o que tenemos hijos por un plan. Eso es mentira y es fascismo puro”.
La entrada de las columnas a la Plaza de Mayo cerca de las 7 de la tarde fue un torrente de aire fresco. El instinto fue ocupar la plaza, quedarse, no abandonar un centímetro de calle, hacerle frente a los protocolos anti protesta social, apoyar los cuerpos en el pasto y seguir bailando alrededor de los camiones que vociferaban que no hay vidas descartables, que el desafío es plantar la solidaridad contra el individualismo, con alegría y con la determinación de que no aspiran a ser los “argentinos de bien” para los que gobierna Milei, sino engrandecer a la comunidad y al pueblo.
Domingo, 8 de febrero de 2026